Capítulo 7: Magia
Capítulo 7: Magia

La magia es el arte con el que se pretenden producir resultados contrarios a las leyes naturales conocidas.
Lo sé, no le encuentran sentido a las palabras de arriba, aunque al final del capítulo se daran cuenta que lo que tú y Nick sienten es contrario a las leyes naturales conocidas tanto de la magia como del... amor (:
Nick:
Observaba a ______ expectante. Me sorprendía la naturalidad con la que había soltado aquellas significantes palabras y luego se había puesto a comer su hamburguesa sin problemas. Supongo que algo había heredado de Josh con el tiempo que llevaban siendo amigos. Era tanta la duda y más aún, la curiosidad que me abrazaba que perdí la noción del tiempo mientras observaba sus gestos al comer y cómo bajaba su mirada por la incomodidad que le provocaba que la mirase tanto, pero aunque sabía lo incomoda que se sentía... no podía quitarle la vista de encima y por eso, había perdido el apetito.
No probé o insinué comerme algo hasta que ella levanto su vista para coger una servilleta. Fue entonces, cuando sus ojos me miraron, que los míos voltearon en dirección contraria y mi estomago rugió por el olor de la hamburguesa de queso doble que no había probado, esa que no estaba completamente redonda. La agarre entre mis dedos y la lleve a mi boca bien abierta para coger un gran pedazo y poder terminármela rápido.
Mientras comía observaba cómo el mesero le entregaba la orden a la chica. Era maravilloso observar cómo las mejillas de la chica se sonrojaban cuando el asentía elegantemente con su cabeza respondiendo a una de sus preguntas y cómo de los ojos del chico irradiaba la felicidad por más tonta que fuese la pregunta que ella le formulaba, simplemente quería oír su voz o eso indicaban sus gestos.
Me sorprendió que cuando el chico se retiraba porque se había perdido la conversación, la amiga de la chica le llamo e introdujo otra aún más interesante puesto que el chico le hizo una seña a uno de los meseros, este asintió y el mesero se sentó a charlar con las chicas. Sonreí y _____ lo notó por lo que siguió mi vista hasta que ambas quedaron plenamente posadas en el mesero y la chica. Todo era tan natural, tan fácil, tan especial. Total magia.
Volví a perderme en el rostro de ______ cuando, con la cabeza abajo, absorbía lentamente su soda de naranja. Debía decirle algo, no podía quedarme callado, casi hipnotizado, viéndola luego de lo que me había dicho, la incomodaba y estaba consciente de la situación, pero... me había quedado sin un deposito de palabras alguno.
Aclaré mi garganta y ella me miró aún tomando su soda.
- ¿Te comerás esa galleta de vainilla? -le pregunté.
Estúpido, idiota, ¿qué estas haciendo? -me reprendí a mí mismo. ¿Me estaba volviendo loco? Ese bendito sol, no era muy bueno que digamos, ¿o era el atuendo de espía?
______ me miró perpleja, pero extendió su mano hasta dejar la galleta a una a proximidad en la que pudiese agarrarla yo. Mire la galleta y luego a la chica que me la estrechaba, ¿cómo lo hacía?
- ¡Deja de hacerlo, ______! ¡Ya basta! -______ me miró perpleja y dejo caer lentamente la galleta de donde la había sacado como si le hubiese proporcionado el peor de los regaños. Justo como cuando una mamá le prohíbe tocar la comida que cocina o cuando un papá le dice abiertamente "no" a algún caprichoso de hija. La había enojado, debía arreglarlo, hacerla sentirse bien en mi presencia aún con las palabras tan hermosas que me había pronunciado hacia unos minutos; "sentí que eras parte de mi, de mi vida... alguien importante para mi" y no sólo me habían impactado por lo que me decía sino porque... de cierta forma yo sentía lo mismo cuando ella estaba a mi lado.
- ¿Entonces...? -preguntó indignada por el pequeño grito que le había proporcionado evaporando mis pensamientos. Su tono de voz hizo que el mío se tornara aún más sombrío.
- Deja de actuar como si mereciera que me trataras bien... -dije en un hilo de voz que pareció afligirse como el de un pequeño cachorro regañado. Si seguíamos así, no llegaríamos a nada, a nada más que pelearnos más.
- ¿Estas loco? -me preguntó irritada por completo, pero con un tono de confusión en su voz.
- ¿Estás, tu, loca? -farfullé invadiendo sus ojos en busca de pistas de alguna reacción ajena a tranquilidad, resignación, pero me encontré con la confusión notando por primera vez que no estaba dispuesta a armar una disputa. Suspiré, yo tampoco. Ella se recostó contra el su asiento mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho y abría la boca indignada pensando en qué decir, sin que saliese de su boca. Se quedo en esa misma pose negando con su cabeza una y otra vez.
" ¿Por qué haces eso? -no deje que me respondiera con otra estúpida pregunta retorica. No estaba para jueguitos, quería llegar a un punto. Continué hablando sin premeditación, soltando todo lo que mi corazón aullaba para que dejara salir- ¿Por qué me tratas bien después de que soy una gallina que se queda callado luego de que me dices toda una verdad? No me digas que es porque yo respondí tu "pregunta entrometida"... ¡Me vale cebo que lo haya hecho! ¿Por qué no aceptas que eres alguien especial, alguien que me SALVO -remarqué la última palabra- la vida, prácticamente diciéndolo, y que es simplemente... única? ¿Por qué no puedes creer que me eres interesante y que porque sea una estúpida "estrellita" -hice unas remarcadas comillas aéreas- no quiere decir que te pueda valorar de la manera que lo hacen los demás?
Espere a que renegara, pero no lo hizo se quedo en silencio viéndome directamente a los ojos. La entendía, yo hubiese hecho lo mismo. ¿Verme a mí diciéndole semejantes cosas a alguien? Imposible. Simple e inescrutablemente, imposible. La única forma de poder decirle algo así a alguien era mediante una canción. ¿Por qué a veces no sólo era difícil encontrar modestia en alguien más si no que en mí mismo?
Cerré mis ojos bruscamente y recliné mi cabeza sobre mesa mientras, por primera vez, le hablaba a ______ sin mirarla a los ojos cuando estábamos cerca.
- No fuiste la única que sintió aquella pequeña conexión entre nosotros, ¿si? Cuando tu mano me toco, en no estoy seguro que parte, sentí un choque eléctrico como el que sienten los protagonistas de una película de romance, aquel que te dice que haz encontrado al adecuado o cuando los mejores amigos de toda la vida vuelven a encontrarse. Es extraño... -alcé mi rostro, mientras debajo de esas gafas oscuras, se dilataban mis pupilas- es como magia y me gusta -le sonreí. Los ojos de ______ se habían puesto completamente brillantes. Si ella lloraba, perdería mis principios de "macho" frente a ella -bufé. ¿Cómo si eso importará? Estábamos en un momento importante. De igual forma, estaba seguro que ella tampoco querría llorar frente a mí, por lo que nos salve a ambos...
- Ahora -le volví a sonreír-, terminemos esto, tenemos que llegar al Civic Center para mostrarte algo espectacular -y ¡vaya que lo sería! Pero tendríamos que atrasarnos un poco para que la hora del reloj marcase las seis o siete de la noche cuando estuviésemos justamente donde yo quería que estuviéramos. La idea era perfecta. Algo genial para darle un poco de la paga que le debía a _______ hasta entonces.
Terminamos de comernos nuestras hamburguesas y de bajar el atajo de comida hasta que llegase al fondo de nuestro estomago tomando nuestras sodas. Pagamos la cuenta, mitad y mitad, porque _______ se oponía que yo cargase con todo y yo a que ella pagase lo que yo había invitado. Su propuesta me pareció racional por lo que acepte y pagamos juntos. Antes de salir del café, volteamos a ver al mesero y a la chica. Al parecer no sólo nosotros habíamos terminado bien aquel extraño juego de preguntas y salíamos felices del restaurante, los recién conocidos -mientras intercambiaban teléfonos- caminaban juntos hacia la salida justo frente a nosotros. _______ y yo les dimos espacio para que pasaran y con sonrisas irradiando de felicidad en nuestros rostros nos dirigimos hacia fuera donde una brisa bastante fresca para que fuesen las cuatro de la tarde. Haría frío esa noche de verano y en verano, es horrible estar enfermo por lo que le agarre la muñeca a ________ y casi a empujones la arrastre a una tienda que estaba cerca donde le compré un abrigo para la noche. Lo pague antes de que pudiese renegar, pero para mi mala suerte le di otros motivos para hacerlo.
- Como que eso de comprarme abrigos esta de moda... -le pase el bolso de la compra algo extrañado. ¿A qué se refería?
- ¿De qué hablas? -le pregunté con una sonrisa burlona reflejada en mis ojos y facciones.
Me había quedado claro de todos modos, nada de abrigos para la próxima vez. Definitivamente iba a ser fácil recordar eso y la cara de fastidio que hacía cuando se enojaba. Tan divertida. Iba a ser difícil no verla en mis sueños así durante semanas y doblarme de la risa cada vez que la imaginará de esa forma en persona o en mi mente. Horrible. Inolvidable.
_______ agarro el abrigo, le sacó las etiquetas y junto con la bolsa las deposito en una basura, dándome el abrigo a mí para que lo cargase diciendo: -El que lo compra lo carga.
Está bien. Mi risa salió como cuando se dobla una manguera de agua con el agua corriendo por allí y se vuelve a abrir, si no lo han intentado, verán que sale el agua disparada como cuando alguien la escupe del asombro o porque se atraganta. La chica frente a mí me miro suspicaz y camino como si se conociera el lugar como la palma de su mano. La seguí sin rastro de risa cuando me compuse, no había caminado mucho para entonces.
Flash.
Un rayo de luz cegador impacto sobre mi rostro sin una leve advertencia seguido por risitas de parte de mi receptora. Parpadeé varias veces hasta recobrar la vista totalmente y la vi, riéndose a mi lado sin importarle, solo riéndose de mí. Bah. Ya estábamos a mano.
- Camina, ______, sólo camina -fue lo único que le dije. Ella se limito a asentir y prosiguió a mi lado. Nos subimos al primer metro que encontramos que fuese al norte, Civic Center estaba al norte de Historic Downtown (donde nos encontrábamos), por lo que, esperaba que hiciera una parada allí y listo, llegaríamos.
No conocía muy bien, bueno, nada de Civic Center, pero sabía que con el fondo de The Music Center en The Civic Center Mall había una fuente en memoria a Arthur J. Will un jefe policía administrativo del Condado de Los Ángeles de 1951 a 1957, cuyas visiones y guía por más de 25 años en servicio a esa comunidad había ayudado a proveer aquel civic center como símbolo de un buen gobierno y una inspiración cultural, y que cerca allí podías encontrar otras atracciones musicales porque estaba The Music Center a nuestras espaldas. Sería maravilloso. Una velada simplemente sin igual. Llena de magia y espectaculares recuerdos.
Observé cómo _______ le tomaba fotos al camino y sin flash me tomaba unas a mí mientras le hacía unas cuantas muecas cuando íbamos en el metro. Era divertido que me tomara fotos, más porque yo estaba disfrutando de eso. Generalmente, como en las fiestas cuando era el DJ tras los discos, me gustaba ser yo el que decía cómo se filmaría alguna película casera para subirla YouTube y aunque actuaba en ella, prefería dirigirla más que nada. No podía evitar las cámaras sobre mí, pero sí podía manejar lo que ellas hacían cuando estaba a mí alcance y me gustaba. Pero si yo participaba de las películas, ¿por qué _______ no hacía lo mismo?
Me quedé dubitativo mientras miraba el tren, casi vació, y las gustosas vistas que habían en la ventana. Posé mi mirada por última vez en _______ quien observaba detenidamente las fotos que había tomado sin el cordón guindando de su cuello. Le arrebate la cámara sin esfuerzo atrapándola desprevenida. La sostuve enfocándola.
- Una sonrisa, por favor -le pedí. Ella dudo un poco, pero al final acepto y poso para unas cuantas fotos- ¿Ves? -le devolví la cámara- Debes actuar un poco en tu propia cinta -le sonreí pícaro. Se sonrojo y por primera vez fue ella quien me sonrió de forma comprimida. Oculté una carcajada recostándome contra mi silla y cerrando los ojos bajo mis oscuras gafas (lentes) mientras mi mente fijaba un proyector dejándome ver unas cuantas escenas de mi vida: la primera vez que toque la guitarra, mi primera presentación en público, mi rostros después de saber que tenía diabetes, mi primer beso, el día que conocí a Miley, el día de nuestro rompimiento, la imagen de -me limitaré a ocultar su nombre- afligida porque le había fallado y por último, con un fondo de colores vívidos, el esplendoroso rostro de la chica a mi lado dándome su mejor sonrisa. La veía con tal detalle que no reaccione al instante cuando empujaba mi cuerpo con delicadeza para que abriese los ojos.
- Creo que llegamos, Nicholas -dijo cuando abrí los ojos y me tope con los de ella. Parpadeé varias veces y miré por la ventana, era como si me hubiese dormido por unos minutos o algo así, aunque pensaba que estaba despierto. Sí, habíamos llegado. El metro se detuvo y ambos salimos del mismo luego de pagar. El conductor me volvió a mirar desconfiado por mi atuendo antes de bajar por lo que fastidiado le dediqué una sonrisa, este se limito a cerrar las puertas del metro mientras balbuceaba: "marica". Supongo que había soltado esa palabra por lo educado que había sido, otro, le hubiese sacado el dedo o algo por el estilo. La palabra no me afectaba, digo, si no lo soy... ¿por qué preocuparme?
- ¿Siempre roncas? -preguntó ________ interrumpiendo la hilera de pensamientos que tenía. ¿Roncar? ¿Cuándo...? ¿Entonces sí me había dormido?
- No. Sólo cuando duermo en mala posición -le respondí. Una ventisca la hizo temblar a mi lado por lo que le extendí el abrigo que le había comprado, lo agarro sin protestar y mientras caminábamos se lo iba poniendo.
- ¿A dónde vamos?
- A un lugar adonde podrás tomar fotos geniales -le aseguré.
Para cuando visualicé a los lejos la fuente en memoria a Arthur J. Will el color naranja del crepúsculo había desaparecido para dejar a ver la negrura de la noche con las estrellas y la luna llena brillando en la cumbre del cielo dándole luz a la humanidad que podía disfrutar de tales espectacularidades. La luna y el sol eran las cosas más llenas de luz que existían y nos proporcionaban día tras día algo de lo que tenían sin pereza ni dejando su trabajo a la intemperie como muchos trabajadores cuando no querían ir al trabajo, o los estudiantes que faltaban a la escuela. No, la luna y el sol siempre estaban allí acompañados de las estrellas en la noche y de las, a la vista, blanditas nubes azules que se visualizaban en el día.
No entendía cómo alguien no podía apreciar aquellos regalos de Dios.
A medida que nos acercábamos a la esplendorosa fuente con aquel estilo contemporáneo tan impactante y los millones de chorros que salían, que al oscurecer, aparte de lanzar agua brillaban con una luz inigualable, mis ojos buscaban con desesperación a encontrar algo... Música. Me resigné, al llegar a la fuente y ver a _______ entretenida tomando fotos, a tener que dejarla sola un rato mientras iba a buscar lo que quería para terminar la sorpresa. La plaza se fue despejando poco a poco hasta que solo quedamos nosotros dos. Ambos nos sentamos en los bordes de la fuente a charlar un rato.
- Se ve hermoso el Music Center allí en el fondo -comentó mirando. Al notar que yo buscaba algo con desesperación volteó con el ceño fruncido a verme. Me detuve ante su mirada suspicaz posada sobre mis ojos- ¿Qué te sucede?
- Tengo... -pensé en qué decirle- Tengo que buscar algo. Necesito que me esperes aquí -ella asintió. Le agradecí y antes de correr en busca de mi regalo lo más rápido posible para que nada le pudiese hacer daño en mi pequeña ausencia le di un vistazo para que no viera a donde iba y confirmar que seguía allí. No me observaba y seguía allí. Suspiré y proseguí.
Fuente en memoria a Arthur J. Will
6:30 p.m.
Tú:
Nick había estado actuando muy extraño desde que había visto la fuente por lo que me aliviaba que de una vez por todas me hubiese dicho que necesitaba buscar algo. No me sorprendía que necesitara un baño o quizás comer algo urgente o lo que sea, pero podía decirme sin problemas.
Me frustro porque no lo dijera antes como si temiera de dejarme sola en aquella plaza... sola. ¡Rayos! Estaba solita en aquella plaza con esa fuente de unas veinticinco pulgadas detrás de mí donde cualquier maleante me pudiese ahogar sin problemas y robarme todo lo que traía que se resumía a unos veinte o treinta dólares, mi BlackBerry, mi cámara y tal vez el abrigo que Nick acababa de comprarme le importará aunque no estaba segura.
¡Padre, qué pensamientos los míos!
Saqué mi BlackBerry para entretenerme un poco. Genial, el bobo de Josh estaba conectado y era buen momento para reclamarle un poco y saber dónde rayos estaba.
"¡Josh Simon!" -le escribí.
"¡______ Denver!" -respondió al instante imitándome.
"Te hablo en serio... ¿dónde estas?"
"¿Dónde, tu, estas? He estado esperando a que des señales de vida desde hace dos horas y nada. Ya estaba por llamar a Joe y reclamarle por tu cuerpo porque sólo él era capaz de matarte, no creía a Nick capaz, aunque si eran cómplices estaba dispuesto a pelear hasta que me dieran tu cuerpo. Sí, usaría mi semana en las clases de karate. ¡Ha-ya!" -no pudo evitar robarme una carcajada y arrebatarme todo el miedo que me provocaba estar sola en aquella plaza.
"¿Qué ibas a hacer luego con mi cuerpo?" -pregunté curiosa tratando de saber más sobre la tonta historia que mi amigo inventaba. Estaba completamente loco y más yo por seguir queriendo saber más. Lo incitaba a ser demente y... me gustaba.
"Pensé al principio en enterrarlo en algún desierto de Dallas... pero pensé en cómo Paul y Clarissa iban a reaccionar sobre mí y entonces decidí que te daríamos cristiana sepultura en algún basurero... xD"
"Púdrete, Josh" -aunque realmente su historia me había matado de la risa.
"¿Dónde estas, Denver?" -volvió a preguntar. Algo que había aprendido sobre Josh era que a la segunda hablaba en serio. A la primera quizás podía estar jugando, pero después... hablaba en serio de verdad.
"Civic Center Mall. En la fuente en memoria a Arthur J. Will, que por cierto esta hermosa. Con The Music Center a nuestras espaldas" -le contesté.
"Iré yendo para allá, ¿no se moverán más?" -se aseguró de preguntar, pero antes de poder responderle una hermosa melodía resonó a mis espaldas, volteé hasta encontrarme con los ojos de Nick mientras cantaba junto a la banda detrás de él.
Deje mi celular a un lado y me puse de pie hipnotizada.
La banda que tocaba y Nick -sin su estúpido atuendo de encubrimiento, más bien parecido al de Blade mostrándose nuevamente visible aunque... me sorprendió que no llevará la camisa de cuadros grises y blancos si no que llevaba puesta la camiseta negra que, para cuando lo vi, llevaba puesta. Supuse que por el calor aunque yo sentía la noche fresca aún con el abrigo- caminaron tras una seña del caza vampiros, digo, Nick, directamente hacia mí.
Nick se detuvo tres pasos frente a mi cantándome aún con una sonrisa reflejada en la curvatura de sus labios al cantar y lo brillante que sus ojos estaban, le correspondí con una de mi parte muy gustosa. Era la primera vez que alguien... me cantaba por lo que estaba plenamente contenta.
"I can't get your smile out of my mind. I think about your eyes all the time. You're beautiful but you don't even try. Modesty is just so hard to find " -logré identificar algo de la pieza que cantaba. Enamorándome de la letra que nunca había oído poco a poco.
Supuse que la canción había llegado a su fin cuando la banda agudizo el sonido y por el asombroso final que Nick le daba a su canto, pero....
- ¿Me permite esta pieza, señorita? -preguntó con una reverencia hacia mi persona como en esas películas de época cuando te invitan a bailar. Le correspondí con la que mejor pude imitar de la señorita cuando acepta y el acorto los tres pasos que nos separaban. Me ofreció su mano, la cogí con la mía y tras darme una vuelta entera me atrajo a su cuerpo para comenzar nuestra danza.
Sentí su respiración abrazándome con una caricia fina, elegante y delicada. Era magia la que nos abrazaba a ambos y estaba dispuesta a creer cualquiera estúpida historia de cuentos de hada en ese momento porque sentía que era lo que vivía en ese pequeño instante.
La banda nos cautivó con una nueva canción mientras Nick y yo dábamos vueltas y vueltas alrededor bailando unidos al unisón del ritmo de la balada que la banda tocaba. Nick pareció identificar la canción y comenzó a susurrarla a mi oído suavemente sin opacar el sonido que la banda producía sino que haciendo más mágico aún. Amaba el momento y no lo dejaría ir.
Deslice la mano que Nick sostenía hasta colocarla inconscientemente sobre sus hombros uniéndolas en la parte de atrás y él, siguiendo mi ejemplo, poso sus brazos alrededor de mi cintura. Me hundí en sus brazos y continuamos bailando.
En ese momento esperaba con ansias que el auto de Josh se dañara a mitad de camino y se hiciera imposible recogerme para poder quedarme un poco más con Él, mi ángel, a mi lado.
Si había dejado de creer en fantasías, estas habían cobrado color de un instante al otro en mi paraíso personal donde habían destellos de luz por doquier ahora y el campo gris ahora era de diferentes tonalidades de verde, el cielo nublado ahora azul lo cruzaba de montaña a montaña el arcoíris más hermoso que alguna vez había visto y las flores de mi jardín seco habían cobrado vida.
Era magia.
Sin duda.
A todo lugar.
Suspiré deleitada por mi imagen personal y me dediqué a escuchar la voz de Nick cantándome al oído aquella hermosa melodía que se interrumpió cuando por el cielo cruzaron fuegos artificiales de millones de colores así como en Disney. La función iluminaba nuestros rostros bajo la no-tan-oscura penumbra que nos invadía. Nos quedamos viéndolos hasta que la función terminó. Para entonces... la banda ya no estaba y ambos habíamos recibido un gran azote en nuestras frentes cuando volteamos a ver. ¡Rayos! Y aunque dolía ambos nos comenzamos a reír como locos ante la extraña situación, casi impulsados por lo mismo agarramos la muñeca del otro para ver el golpe o el chichón ya marcado hipnotizándonos con nuestros ojos e inconscientemente acercándonos poco a poco hasta que...
*
Creanme que hubiese adorado poder publicar este capítulo en San Valentín con todo mi corazón, pero no se pudo y en fin...
Lo que importa es que este aquí =)
Pude usar la pc en casa de mi tía y como tenia el capítulo en borrador, pues genial, ¿no? Aquí esta.
Tu primer día a solas con Nicholas, lleno de magia, ¿Cómo seran los siguientes? Bueno, no es fácil de imaginarselos, pero les daré pistas a medida avancen los capítulo ;)
Gracias por sus comentario y su apoyo incondicional, ¡Son la ley!
Las quiero.
- ValS*
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