LetMeTellYou

Diario & Estúpida Coincidencia - Porque a veces decir lo que sientes libera al corazón de un arma letal llamada amor :D

NOTA:

MADREEE!

Lo siento, lo siento, lo siento.

Llegué el Domingo 7 de marzo a las 8 de la noche a mi casa y admito que se me olvido la novela por completo.

Tuve otros dos días libres, bueno, un día libre porque estuve cuidando a mi hermano el martes. El miércoles 10 de marzo entré al colegio y HOY Miércoles 17, luego de una semana, comenzaré a preparar el capítulo 8.

Más tardar el sábado o viernes a media noche el capítulo estará en el blog ;)

PROMESA.

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, POR SU COMPRENSIÓN, AMOR Y LEALTAD. Son lo máximo. Las quiero de todo corazón ;)

- Val.*

 

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Capítulo 7: Magia

Capítulo 7:

Magia

La magia es el arte con el que se pretenden producir resultados contrarios a las leyes naturales conocidas.

Lo sé, no le encuentran sentido a las palabras de arriba, aunque al final del capítulo se daran cuenta que lo que tú y Nick sienten es contrario a las leyes naturales conocidas tanto de la magia como del... amor (:

 

 

 

 

Nick:

Observaba a ______ expectante. Me sorprendía la naturalidad con la que había soltado aquellas significantes palabras y luego se había puesto a comer su hamburguesa sin problemas. Supongo que algo había heredado de Josh con el tiempo que llevaban siendo amigos. Era tanta la duda y más aún, la curiosidad que me abrazaba que perdí la noción del tiempo mientras observaba sus gestos al comer y cómo bajaba su mirada por la incomodidad que le provocaba que la mirase tanto, pero aunque sabía lo incomoda que se sentía... no podía quitarle la vista de encima y por eso, había perdido el apetito.

No probé o insinué comerme algo hasta que ella levanto su vista para coger una servilleta. Fue entonces, cuando sus ojos me miraron, que los míos voltearon en dirección contraria y mi estomago rugió por el olor de la hamburguesa de queso doble que no había probado, esa que no estaba completamente redonda. La agarre entre mis dedos y la lleve a mi boca bien abierta para coger un gran pedazo y poder terminármela rápido.

Mientras comía observaba cómo el mesero le entregaba la orden a la chica. Era maravilloso observar cómo las mejillas de la chica se sonrojaban cuando el asentía elegantemente con su cabeza respondiendo a una de sus preguntas y cómo de los ojos del chico irradiaba la felicidad por más tonta que fuese la pregunta que ella le formulaba, simplemente quería oír su voz o eso indicaban sus gestos.

Me sorprendió que cuando el chico se retiraba porque se había perdido la conversación, la amiga de la chica le llamo e introdujo otra aún más interesante puesto que el chico le hizo una seña a uno de los meseros, este asintió y el mesero se sentó a charlar con las chicas. Sonreí y _____ lo notó por lo que siguió mi vista hasta que ambas quedaron plenamente posadas en el mesero y la chica. Todo era tan natural, tan fácil, tan especial. Total magia.

Volví a perderme en el rostro de ______ cuando, con la cabeza abajo, absorbía lentamente su soda de naranja. Debía decirle algo, no podía quedarme callado, casi hipnotizado, viéndola luego de lo que me había dicho, la incomodaba y estaba consciente de la situación, pero... me había quedado sin un deposito de palabras alguno.

Aclaré mi garganta y ella me miró aún tomando su soda.

- ¿Te comerás esa galleta de vainilla? -le pregunté.

Estúpido, idiota, ¿qué estas haciendo? -me reprendí a mí mismo. ¿Me estaba volviendo loco? Ese bendito sol, no era muy bueno que digamos, ¿o era el atuendo de espía?

______ me miró perpleja, pero extendió su mano hasta dejar la galleta a una a proximidad en la que pudiese agarrarla yo. Mire la galleta y luego a la chica que me la estrechaba, ¿cómo lo hacía?

- ¡Deja de hacerlo, ______! ¡Ya basta! -______ me miró perpleja y dejo caer lentamente la galleta de donde la había sacado como si le hubiese proporcionado el peor de los regaños. Justo como cuando una mamá le prohíbe tocar la comida que cocina o cuando un papá le dice abiertamente "no" a algún caprichoso de hija. La había enojado, debía arreglarlo, hacerla sentirse bien en mi presencia aún con las palabras tan hermosas que me había pronunciado hacia unos minutos; "sentí que eras parte de mi, de mi vida... alguien importante para mi" y no sólo me habían impactado por lo que me decía sino porque... de cierta forma yo sentía lo mismo cuando ella estaba a mi lado.

- ¿Entonces...? -preguntó indignada por el pequeño grito que le había proporcionado evaporando mis pensamientos. Su tono de voz hizo que el mío se tornara aún más sombrío.

- Deja de actuar como si mereciera que me trataras bien... -dije en un hilo de voz que pareció afligirse como el de un pequeño cachorro regañado. Si seguíamos así, no llegaríamos a nada, a nada más que pelearnos más.

- ¿Estas loco? -me preguntó irritada por completo, pero con un tono de confusión en su voz.

- ¿Estás, tu, loca? -farfullé invadiendo sus ojos en busca de pistas de alguna reacción ajena a tranquilidad, resignación, pero me encontré con la confusión notando por primera vez que no estaba dispuesta a armar una disputa. Suspiré, yo tampoco. Ella se recostó contra el su asiento mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho y abría la boca indignada pensando en qué decir, sin que saliese de su boca. Se quedo en esa misma pose negando con su cabeza una y otra vez.

" ¿Por qué haces eso? -no deje que me respondiera con otra estúpida pregunta retorica. No estaba para jueguitos, quería llegar a un punto. Continué hablando sin premeditación, soltando todo lo que mi corazón aullaba para que dejara salir- ¿Por qué me tratas bien después de que soy una gallina que se queda callado luego de que me dices toda una verdad? No me digas que es porque yo respondí tu "pregunta entrometida"... ¡Me vale cebo que lo haya hecho! ¿Por qué no aceptas que eres alguien especial, alguien que me SALVO -remarqué la última palabra- la vida, prácticamente diciéndolo, y que es simplemente... única? ¿Por qué no puedes creer que me eres interesante y que porque sea una estúpida "estrellita" -hice unas remarcadas comillas aéreas- no quiere decir que te pueda valorar de la manera que lo hacen los demás?

Espere a que renegara, pero no lo hizo se quedo en silencio viéndome directamente a los ojos. La entendía, yo hubiese hecho lo mismo. ¿Verme a mí diciéndole semejantes cosas a alguien? Imposible. Simple e inescrutablemente, imposible. La única forma de poder decirle algo así a alguien era mediante una canción. ¿Por qué a veces no sólo era difícil encontrar modestia en alguien más si no que en mí mismo?

Cerré mis ojos bruscamente y recliné mi cabeza sobre mesa mientras, por primera vez, le hablaba a ______ sin mirarla a los ojos cuando estábamos cerca.

- No fuiste la única que sintió aquella pequeña conexión entre nosotros, ¿si? Cuando tu mano me toco, en no estoy seguro que parte, sentí un choque eléctrico como el que sienten los protagonistas de una película de romance, aquel que te dice que haz encontrado al adecuado o cuando los mejores amigos de toda la vida vuelven a encontrarse. Es extraño... -alcé mi rostro, mientras debajo de esas gafas oscuras, se dilataban mis pupilas- es como magia y me gusta -le sonreí. Los ojos de ______ se habían puesto completamente brillantes. Si ella lloraba, perdería mis principios de "macho" frente a ella -bufé. ¿Cómo si eso importará? Estábamos en un momento importante. De igual forma, estaba seguro que ella tampoco querría llorar frente a mí, por lo que nos salve a ambos...

- Ahora -le volví a sonreír-, terminemos esto, tenemos que llegar al Civic Center para mostrarte algo espectacular -y ¡vaya que lo sería! Pero tendríamos que atrasarnos un poco para que la hora del reloj marcase las seis o siete de la noche cuando estuviésemos justamente donde yo quería que estuviéramos. La idea era perfecta. Algo genial para darle un poco de la paga que le debía a _______ hasta entonces.

Terminamos de comernos nuestras hamburguesas y de bajar el atajo de comida hasta que llegase al fondo de nuestro estomago tomando nuestras sodas. Pagamos la cuenta, mitad y mitad, porque _______ se oponía que yo cargase con todo y yo a que ella pagase lo que yo había invitado. Su propuesta me pareció racional por lo que acepte y pagamos juntos. Antes de salir del café, volteamos a ver al mesero y a la chica. Al parecer no sólo nosotros habíamos terminado bien aquel extraño juego de preguntas y salíamos felices del restaurante, los recién conocidos -mientras intercambiaban teléfonos- caminaban juntos hacia la salida justo frente a nosotros. _______ y yo les dimos espacio para que pasaran y con sonrisas irradiando de felicidad en nuestros rostros nos dirigimos hacia fuera donde una brisa bastante fresca para que fuesen las cuatro de la tarde. Haría frío esa noche de verano y en verano, es horrible estar enfermo por lo que le agarre la muñeca a ________ y casi a empujones la arrastre a una tienda que estaba cerca donde le compré un abrigo para la noche. Lo pague antes de que pudiese renegar, pero para mi mala suerte le di otros motivos para hacerlo.

- Como que eso de comprarme abrigos esta de moda... -le pase el bolso de la compra algo extrañado. ¿A qué se refería?

- ¿De qué hablas? -le pregunté con una sonrisa burlona reflejada en mis ojos y facciones.

 

Me había quedado claro de todos modos, nada de abrigos para la próxima vez. Definitivamente iba a ser fácil recordar eso y la cara de fastidio que hacía cuando se enojaba. Tan divertida. Iba a ser difícil no verla en mis sueños así durante semanas y doblarme de la risa cada vez que la imaginará de esa forma en persona o en mi mente. Horrible. Inolvidable.

_______  agarro el abrigo, le sacó las etiquetas y junto con la bolsa las deposito en una basura, dándome el abrigo a mí para que lo cargase diciendo: -El que lo compra lo carga.

Está bien. Mi risa salió como cuando se dobla una manguera de agua con el agua corriendo por allí y se vuelve a abrir, si no lo han intentado, verán que sale el agua disparada como cuando alguien la escupe del asombro o porque se atraganta. La chica frente a mí me miro suspicaz y camino como si se conociera el lugar como la palma de su mano. La seguí sin rastro de risa cuando me compuse, no había caminado mucho para entonces.

Flash.

Un rayo de luz cegador impacto sobre mi rostro sin una leve advertencia seguido por risitas de parte de mi receptora. Parpadeé varias veces hasta recobrar la vista totalmente y la vi, riéndose a mi lado sin importarle, solo riéndose de mí. Bah. Ya estábamos a mano.

- Camina, ______, sólo camina -fue lo único que le dije. Ella se limito a asentir y prosiguió a mi lado. Nos subimos al primer metro que encontramos que fuese al norte, Civic Center estaba al norte de Historic Downtown (donde nos encontrábamos), por lo que, esperaba que hiciera una parada allí y listo, llegaríamos.

No conocía muy bien, bueno, nada de Civic Center, pero sabía que con el fondo de The Music Center en The Civic Center Mall había una fuente en memoria a Arthur J. Will un jefe policía administrativo del Condado de Los Ángeles de 1951 a 1957, cuyas visiones y guía por más de 25 años en servicio a esa comunidad había ayudado a proveer aquel civic center como símbolo de un buen gobierno y una inspiración cultural,  y que cerca allí podías encontrar otras atracciones musicales porque estaba The Music Center a nuestras espaldas. Sería maravilloso. Una velada simplemente sin igual. Llena de magia y espectaculares recuerdos.

Observé cómo _______ le tomaba fotos al camino y sin flash me tomaba unas a mí mientras le hacía unas cuantas muecas cuando íbamos en el metro. Era divertido que me tomara fotos, más porque yo estaba disfrutando de eso. Generalmente, como en las fiestas cuando era el DJ tras los discos, me gustaba ser yo el que decía cómo se filmaría alguna película casera para subirla YouTube y aunque actuaba en ella, prefería dirigirla más que nada. No podía evitar las cámaras sobre mí, pero sí podía manejar lo que ellas hacían cuando estaba a mí alcance y me gustaba. Pero si yo participaba de las películas, ¿por qué _______ no hacía lo mismo?

Me quedé dubitativo mientras miraba el tren, casi vació, y las gustosas vistas que habían en la ventana. Posé mi mirada por última vez en _______ quien observaba detenidamente las fotos que había tomado sin el cordón guindando de su cuello. Le arrebate la cámara sin esfuerzo atrapándola desprevenida. La sostuve enfocándola.

- Una sonrisa, por favor -le pedí. Ella dudo un poco, pero al final acepto y poso para unas cuantas fotos- ¿Ves? -le devolví la cámara- Debes actuar un poco en tu propia cinta -le sonreí pícaro. Se sonrojo y por primera vez fue ella quien me sonrió de forma comprimida. Oculté una carcajada recostándome contra mi silla y cerrando los ojos bajo mis oscuras gafas (lentes) mientras mi mente fijaba un proyector dejándome ver unas cuantas escenas de mi vida: la primera vez que toque la guitarra, mi primera presentación en público, mi rostros después de saber que tenía diabetes, mi primer beso, el día que conocí a Miley, el día de nuestro rompimiento, la imagen de -me limitaré a ocultar su nombre- afligida porque le había fallado y por último, con un fondo de colores vívidos, el esplendoroso rostro de la chica a mi lado dándome su mejor sonrisa. La veía con tal detalle que no reaccione al instante cuando empujaba mi cuerpo con delicadeza para que abriese los ojos.

- Creo que llegamos, Nicholas -dijo cuando abrí los ojos y me tope con los de ella. Parpadeé varias veces y miré por la ventana, era como si me hubiese dormido por unos minutos o algo así, aunque pensaba que estaba despierto. Sí, habíamos llegado. El metro se detuvo y ambos salimos del mismo luego de pagar. El conductor me volvió a mirar desconfiado por mi atuendo antes de bajar por lo que fastidiado le dediqué una sonrisa, este se limito a cerrar las puertas del metro mientras balbuceaba: "marica". Supongo que había soltado esa palabra por lo educado que había sido, otro, le hubiese sacado el dedo o algo por el estilo. La palabra no me afectaba, digo, si no lo soy... ¿por qué preocuparme?

- ¿Siempre roncas? -preguntó ________ interrumpiendo la hilera de pensamientos que tenía. ¿Roncar? ¿Cuándo...? ¿Entonces sí me había dormido?

- No. Sólo cuando duermo en mala posición -le respondí. Una ventisca la hizo temblar a mi lado por lo que le extendí el abrigo que le había comprado, lo agarro sin protestar y mientras caminábamos se lo iba poniendo.

- ¿A dónde vamos?

- A un lugar adonde podrás tomar fotos geniales -le aseguré.

Para cuando visualicé a los lejos la fuente en memoria a Arthur J. Will el color naranja del crepúsculo había desaparecido para dejar a ver la negrura de la noche con las estrellas y la luna llena brillando en la cumbre del cielo dándole luz a la humanidad que podía disfrutar de tales espectacularidades. La luna y el sol eran las cosas más llenas de luz que existían y nos proporcionaban día tras día algo de lo que tenían sin pereza ni dejando su trabajo a la intemperie como muchos trabajadores cuando no querían ir al trabajo, o los estudiantes que faltaban a la escuela. No, la luna y el sol siempre estaban allí acompañados de las estrellas en la noche y de las, a la vista, blanditas nubes azules que se visualizaban en el día.

No entendía cómo alguien no podía apreciar aquellos regalos de Dios.

A medida que nos acercábamos a la esplendorosa fuente con aquel estilo contemporáneo tan impactante y los millones de chorros que salían, que al oscurecer, aparte de lanzar agua brillaban con una luz inigualable, mis ojos buscaban con desesperación a encontrar algo... Música. Me resigné, al llegar a la fuente y ver a _______ entretenida tomando fotos, a tener que dejarla sola un rato mientras iba a buscar lo que quería para terminar la sorpresa. La plaza se fue despejando poco a poco hasta que solo quedamos nosotros dos. Ambos nos sentamos en los bordes de la fuente a charlar un rato.

- Se ve hermoso el Music Center allí en el fondo -comentó mirando. Al notar que yo buscaba algo con desesperación volteó con el ceño fruncido a verme. Me detuve ante su mirada suspicaz posada sobre mis ojos- ¿Qué te sucede?

- Tengo... -pensé en qué decirle- Tengo que buscar algo. Necesito que me esperes aquí -ella asintió. Le agradecí y antes de correr en busca de mi regalo lo más rápido posible para que nada le pudiese hacer daño en mi pequeña ausencia le di un vistazo para que no viera a donde iba y confirmar que seguía allí. No me observaba y seguía allí. Suspiré y proseguí.

Fuente en memoria a Arthur J. Will

6:30 p.m.

Tú:

Nick había estado actuando muy extraño desde que había visto la fuente por lo que me aliviaba que de una vez por todas me hubiese dicho que necesitaba buscar algo. No me sorprendía que necesitara un baño o quizás comer algo urgente o lo que sea, pero podía decirme sin problemas.

Me frustro porque no lo dijera antes como si temiera de dejarme sola en aquella plaza... sola. ¡Rayos! Estaba solita en aquella plaza con esa fuente de unas veinticinco pulgadas detrás de mí donde cualquier maleante me pudiese ahogar sin problemas y robarme todo lo que traía que se resumía a unos veinte o treinta dólares, mi BlackBerry, mi cámara y tal vez el abrigo que Nick acababa de comprarme le importará aunque no estaba segura.

¡Padre, qué pensamientos los míos!

Saqué mi BlackBerry para entretenerme un poco. Genial, el bobo de Josh estaba conectado y era buen momento para reclamarle un poco y saber dónde rayos estaba.

"¡Josh Simon!" -le escribí.

"¡______ Denver!" -respondió al instante imitándome.

"Te hablo en serio... ¿dónde estas?"

"¿Dónde, tu, estas? He estado esperando a que des señales de vida desde hace dos horas y nada. Ya estaba por llamar a Joe y reclamarle por tu cuerpo porque sólo él era capaz de matarte, no creía a Nick capaz, aunque si eran cómplices estaba dispuesto a pelear hasta que me dieran tu cuerpo. Sí, usaría mi semana en las clases de karate. ¡Ha-ya!" -no pudo evitar robarme una carcajada y arrebatarme todo el miedo que me provocaba estar sola en aquella plaza.

"¿Qué ibas a hacer luego con mi cuerpo?" -pregunté curiosa tratando de saber más sobre la tonta historia que mi amigo inventaba. Estaba completamente loco y más yo por seguir queriendo saber más. Lo incitaba a ser demente y... me gustaba.

"Pensé al principio en enterrarlo en algún desierto de Dallas... pero pensé en cómo Paul y Clarissa iban a reaccionar sobre mí y entonces decidí que te daríamos cristiana sepultura en algún basurero... xD"

"Púdrete, Josh" -aunque realmente su historia me había matado de la risa.

"¿Dónde estas, Denver?" -volvió a preguntar. Algo que había aprendido sobre Josh era que a la segunda hablaba en serio. A la primera quizás podía estar jugando, pero después... hablaba en serio de verdad.

"Civic Center Mall. En la fuente en memoria a Arthur J. Will, que por cierto esta hermosa. Con The Music Center a nuestras espaldas" -le contesté.

"Iré yendo para allá, ¿no se moverán más?" -se aseguró de preguntar, pero antes de poder responderle una hermosa melodía resonó a mis espaldas, volteé hasta encontrarme con los ojos de Nick mientras cantaba junto a la banda detrás de él.

Deje mi celular a un lado y me puse de pie hipnotizada.

La banda que tocaba y Nick -sin su estúpido atuendo de encubrimiento, más bien parecido al de Blade mostrándose nuevamente visible aunque... me sorprendió que no llevará la camisa de cuadros grises y blancos si no que llevaba puesta la camiseta negra que, para cuando lo vi, llevaba puesta. Supuse que por el calor aunque yo sentía la noche fresca aún con el abrigo- caminaron tras una seña del caza vampiros, digo, Nick, directamente hacia mí.

Nick se detuvo tres pasos frente a mi cantándome aún con una sonrisa reflejada en la curvatura de sus labios al cantar y lo brillante que sus ojos estaban, le correspondí con una de mi parte muy gustosa. Era la primera vez que alguien... me cantaba por lo que estaba plenamente contenta.

"I can't get your smile out of my mind. I think about your eyes all the time. You're beautiful but you don't even try. Modesty is just so hard to find " -logré identificar algo de la pieza que cantaba. Enamorándome de la letra que nunca había oído poco a poco.

Supuse que la canción había llegado a su fin cuando la banda agudizo el sonido y por el asombroso final que Nick le daba a su canto, pero....

- ¿Me permite esta pieza, señorita? -preguntó con una reverencia hacia mi persona como en esas películas de época cuando te invitan a bailar. Le correspondí con la que mejor pude imitar de la señorita cuando acepta y el acorto los tres pasos que nos separaban. Me ofreció su mano, la cogí con la mía y tras darme una vuelta entera me atrajo a su cuerpo para comenzar nuestra danza.

Sentí su respiración abrazándome con una caricia fina, elegante y delicada. Era magia la que nos abrazaba a ambos y estaba dispuesta a creer cualquiera estúpida historia de cuentos de hada en ese momento porque sentía que era lo que vivía en ese pequeño instante.

La banda nos cautivó con una nueva canción mientras Nick y yo dábamos vueltas y vueltas alrededor bailando unidos al unisón del ritmo de la balada que la banda tocaba. Nick pareció identificar la canción y comenzó a susurrarla a mi oído suavemente sin opacar el sonido que la banda producía sino que haciendo más mágico aún. Amaba el momento y no lo dejaría ir.

Deslice la mano que Nick sostenía hasta colocarla inconscientemente sobre sus hombros uniéndolas en la parte de atrás y él, siguiendo mi ejemplo, poso sus brazos alrededor de mi cintura. Me hundí en sus brazos y continuamos bailando.

En ese momento esperaba con ansias que el auto de Josh se dañara a mitad de camino y se hiciera imposible recogerme para poder quedarme un poco más con Él, mi ángel, a mi lado.

Si había dejado de creer en fantasías, estas habían cobrado color de un instante al otro en mi paraíso personal donde habían destellos de luz por doquier ahora y el campo gris ahora era de diferentes tonalidades de verde, el cielo nublado ahora azul lo cruzaba de montaña a montaña el arcoíris más hermoso que alguna vez había visto y las flores de mi jardín seco habían cobrado vida.

Era magia.

Sin duda.

A todo lugar.

Suspiré deleitada por mi imagen personal y me dediqué a escuchar la voz de Nick cantándome al oído aquella hermosa melodía que se interrumpió cuando por el cielo cruzaron fuegos artificiales de millones de colores así como en Disney. La función iluminaba nuestros rostros bajo la no-tan-oscura penumbra que nos invadía. Nos quedamos viéndolos hasta que la función terminó. Para entonces... la banda ya no estaba y ambos habíamos recibido un gran azote en nuestras frentes cuando volteamos a ver. ¡Rayos! Y aunque dolía ambos nos comenzamos a reír como locos ante la extraña situación, casi impulsados por lo mismo agarramos la muñeca del otro para ver el golpe o el chichón ya marcado hipnotizándonos con nuestros ojos e inconscientemente acercándonos poco a poco hasta que...

*

Creanme que hubiese adorado poder publicar este capítulo en San Valentín con todo mi corazón, pero no se pudo y en fin...

Lo que importa es que este aquí =)

Pude usar la pc en casa de mi tía y como tenia el capítulo en borrador, pues genial, ¿no? Aquí esta.

Tu primer día a solas con Nicholas, lleno de magia, ¿Cómo seran los siguientes? Bueno, no es fácil de imaginarselos, pero les daré pistas a medida avancen los capítulo ;)

Gracias por sus comentario y su apoyo incondicional, ¡Son la ley!

Las quiero.

- ValS*

 

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Capítulo 6: Juego de Preguntas (Parte 3)

 

Capítulo 6:

Juego de Preguntas (Parte 3)

 

 

Starbucks.

1:00 p.m.

Tú:

 

- ¿Qué le habrá pasado? -le pregunté a Nick mientras llevábamos nuestros Starbucks hacia la mesa. Él había elegido Frappe de Vainilla libre de azúcar con malvaviscos y yo uno de los mejores: Frapuccino de caramelo. Lo dulce, era atrevido. Lo atrevido, dulce.

- No sé -respondió mientras me abría una silla y él se sentaba en la que estaba en frente. Un caballero, definitivamente era lo que era. Pocas veces logras encontrar a alguien que te haga sentir como una princesa y definitivamente estar con Nick me hacía sentir eso, aparte de especial.

Nos sentamos en una mesa que tenía vista hacia la ventana. Fuera se veían los autos pasar y el pueblo de Los Ángeles ir de lado a lado con Starbucks en sus manos o sus manos ocupadas mientras sostenían a la de otra persona o paquetes de compras. Verlos pasar y pasar me hacía sentir algo feliz, por lo menos la gente aquí era tan normal como cuando vas a un centro comercial.

Mi felicidad tontamente se reflejo en mi rostro y mi receptor lo notó, así como una sonrisita de su parte respondía a la mía.

- ¿Qué? -preguntó.

- Nada. Es sólo que... pensaba en lo parecido que son las personas, pero lo distinto y me causo gracia que aquí todos parecen estar en un centro comercial.

- Eso de pensar se te hace bien, ¿no es así, Denver?

- ¿Nos comenzaremos a llamar por nuestros apellidos o tratas de recordarlo?

- Las dos cosas -admitió. Le sonreí. No pretendía perderme un juego con él.

- Bien, Jonas. Ya que estamos entre bromas y eso... ¿se te apetece un juego?

- No -respondió de forma instantánea-. Las preguntas dejémosela a los entrevistadores. Sé que era sobre preguntas ese jueguito... -aclaró y luego le dio un sorbo a su Starbucks.

- ¡Rayos, me descubriste, Jonas! -le critiqué mientras le daba uno al mío.

- No digas mucho mi apellido -susurró. Solté una carcajada. Se me olvidaba que era una súper estrella por lo que... perdí mis estribos. Aunque él tenía la culpa. Nadie lo mandaba a proponer aquello de llamarnos por nuestros apellidos...

- Es tu culpa. Tú lo propusiste.

- Pues lo des propongo -sonrió gracioso.

- No acepto la propuesta -alce mis cejas con una sonrisa-. Tu no aceptaste la mía, yo no acepto la tuya -me crucé de brazos.

- Bien, ¿qué quieres, ______?

Sonreí victoriosa y me acerqué a la mesa con los brazos sobre ella irradiando de curiosidad, o eso era lo que pretendía o eso era lo que quería. Quizás era la segunda opción.

Pase mi lengua por mis labios en busca de mejorarlos y busqué en mi bolso mi cámara. No sé por qué, quería simplemente tomar fotos como loca a la hermosa ciudad a la que nunca había explorado con todo y eso de que mi mamá vivía en un maravilloso lugar para hacerlo. Me llegaron imágenes espectaculares del trabajo que podía hacer... Nick me ayudaría, o eso era lo que esperaba y me ensañaría los mejores lugares, o bueno, eso esperaba.

- ¡Vamos a fotografiar esta ciudad! -casi le imploré. Aquellas imágenes no habían sido de mucha colaboración para visualizar el comportamiento que debía tener.

El rostro de Nick se dirigió de la cámara que sostenía hasta mi rostro una y otra vez. Yo sólo sonreía esperando su respuesta.

Dio un gran suspiro. Definitivamente podría, tal vez o quizás sería la respuesta que yo quería.

- Terminemos los Starbucks y tendremos que ir a algún lugar para comprarme una gorra o algo que me cubra -dijo rendido. De la felicidad lo abrase por encima de la mesa, el sonrió algo comprimido por lo que me quite de una vez.

- Gracias -le dije. El asintió.

- Pero conste que no soy muy bueno en coger el transporte público -advirtió antes darle un largo sorbo a su Starbucks. Las imágenes de mi cerebro se hicieron añicos como cuando una bola de beisbol golpea el vidrio de tu casa, o peor, una barrida de elefantes pisando un vidrio en África perseguidos por un cazador compulsivo.

Luego añadió: -Haremos lo que podamos caminando y en... metro o lo que sea -sonrió.

Las imágenes, como el retroceso de una película volvieron y la sonrisa y felicidad irradiaron mi rostro nuevamente. Sería lo máximo. Una imagen espectacular de alguna fuente gigante, el Music Center, Staples Center, Walt Disney Music Hall, las artes públicas que se hacen por la tarde... ¡Tantas cosas!

Di un sorbo a mi Starbucks mientras mi mirada se iba perdiendo entre las personas. Sentí la mirada expectante de Nick sobre mí poco después. Trataba de encontrar algo en mi rostro, pero no identificaba qué podía ser.

- ¿Qué? -volteé mi rostro bruscamente hasta encontrarme con el suyo fijo y directo mirando mis ojos.

- ¿Eres fotógrafa? -preguntó aún mirándome de la misma forma.

Reí incrédula.

- Dijiste que nada de juegos de preguntas -le recordé.

- Lo dije de tu parte. Nunca dije que no haría lo mismo y si te interesa saber sobre mí, lee revistas.

- ¿Qué me dice que la revista no me miente?

- Yo.

- ¿Tú?

- Sí, me llamas y te digo la verdad. Ahora responde. Soy yo el que no te conoce nada.

- Bueno -comencé a juguetear con el popote (carrizo) de mi Starbucks-, no soy una fotógrafa profesional, pero por eso vine aquí. A estudiar, eso -me encogí de hombros ante su mirada. Seguía allí. Mirándome de la misma manera. En ese momento sentía como si mi cuerpo deseara derretirse y desaparecer de su vista porque su intensa mirada parecía desgarrar cada pedazo de mi piel y me daba... me causaba miedo. De cierto modo, no quería estar allí, pero tampoco quería irme. Tenía miedo y me aterraba que así fue.

Nick pareció darse cuenta darse lo incómoda que estaba y retiro su mirada, perdiéndola entre el tumulto de gente que paseaba por las calles.

Alcé mi vista para contemplar su reacción, entender sus facciones con dedicación y tratar de adivinar qué sentía. Parecía sentirse incrédulo, como si luchase con sus sentimientos muy dentro de sí mismo. Parpadeé lentamente y para cuando volví a abrir mis ojos me miraba de nuevo.

- Me parece muy interesante eso de ser fotógrafa. Deberías ir a alguno de nuestros conciertos y sacarnos unas fotos, como una fotógrafa profesional, tendrías una paga -le dio un sorbo a su Frappe.

- No estoy segura de que eso sea lo que me guste. Soy un poco... más sentimental. Me gusta lo natural.

- ¿Qué tenemos nosotros de sobrenatural?

Reí.

- No sé. Superestrellas... dime tú.

- ¡Nada! -se echó a reír- Vamos, la mayoría de fotógrafos tienen que tomarle fotos a supermodelos, superestrellas o a una revista. Los más famosos son de ese tipo.

Me detuve a pensar mientras bebía mi Starbucks. Tenía razón. No le vi nada de malo a lo que acababa de decir, pero en realidad me hubiese encantado algo así como tomarle fotos a lo urbano y a lo natural, aunque era obvio que tendría que hacer lo que Nick me pedía si quería tener una fanaticada que se pudiese interesar en lo que yo. Qué locura.

- Tienes razón. Comenzaré aquí, en el paseo... y veremos.

- Trato hecho -estrechó su mano sobre la mesa y me hizo un ademán de tomarla igualmente, después de un rato, lo hice con una gran sonrisa.

Terminamos de tomar nuestros Starbucks poco tiempo después. Algo mareada salí del restaurante junto a Nick. Los Starbucks me encantaban, pero cuando terminaba de tomármelos siempre acababa aturdida. Demasiada azúcar para mí comprimido cerebro. Cuando Nick preguntó si me sentía bien, le respondí con sinceridad, comenzó a reírse, yo sin fuerzas para un sarcasmo solo camine seria pensando en alguna pequeña revancha para después. Caminamos recto hasta llegar al Boulevard Olympic, luego cinco bloques al este para llegar al Distrito de la Moda (LA Fashion District), buscamos allí todo tipo de atuendos extraños, entrando a diferentes tiendas hasta que Nick encontró algo adecuado para él: una gorra, lentes oscuros y un abrigo que se parecía al de Blade, el cazador de vampiros que me encanta.

Nick se parecía a un espía más que a alguien encubierto por lo que comencé a reírme de él, justo como él lo había hecho antes, me miro suspicaz, serio, igual que yo. Estábamos a mano. Agrego un estúpido lunar a su rostro con uno de los lápices de muestra del departamento de mujeres. Supuestamente sus fans lo reconocerían si tenía todo el rostro de él, algo diferente probablemente las despistaría. Para mí, las mataría de la risa.

Le tome varias fotos al LA Flower Market en la 766 de Wall Street. Era el más grande de todo Estados Unidos con muchas variedades en flores y ese espectacular piso de la acera con diseños que se veían en cualquier casa, pero no en cualquiera acera. Digo, estaba acostumbrada a las aceras de cemento de Portland y a verlas así en la internet, nunca había visto una acera con diseños. De verdad.

Seguí tomando fotos a los compradores con mi cámara guindada al cuello. Nick apuntaba a los gigantes edificios diciéndome el nombre de los que conocía mientras caminábamos. El sol seguía brillando aún más fuerte mientras caminábamos y aunque era mucho, no nos sentíamos cansados. El panorama era espectacular. Salimos del Distrito de la Moda, adentrándonos a Historic Downtown por Main Street.

- ¡Rayos, nos pasamos Broadway! -renegó Nick mientras giraba de lado a lado en busca de una solución.

- No importa -le aseguré. Se detuvo-, podemos ver otras cosas, tranquilo.

Sonrió. Para entonces debían ser las tres de la tarde y el Starbucks había desaparecido de mi estomago y del suyo por lo que nos sentamos en Cafe Nine una vez estuvimos en Spring Street, al este de Broadway. Nick hacía lo posible por llevarme allí, era obvio.

El interior de Cafe Nine estaba pintado de un hermoso azul Tiffani con muebles muy cómodos y adecuados para el ambiente, que era simplemente acogedor.

- Lo estuve pensando bien -inició Nick cuando el mesero se fue luego de insistirle miles de veces que le diera su abrigo y su sombrero-, creo que el juego de preguntas no está de más.

- ¿Así? ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

- El hecho de que me has intrigado. No sé, eres interesante... -no pude evitar soltar una sonora carcajada en aquel instante. Todos en el lugar me miraban desconcertados, en cambio yo sólo pensaba en lo estúpido que era lo que me decía Nick. ¿Yo, interesante? El sol lo había afectado un poco, definitivamente. Aparte de que mi perro se había muerto de alguna extraña enfermedad a los cinco, no le encontraba nada interesante a mi vida, o tal vez, aquella vez que la abuela escupió su dentadura en mi cereal y que del asco corrí hacía el baño dispuesta a vomitar, pero el vomito me ganó y se disparó directamente en la recién comprada alfombra de mi abuela. Oh, y mi diente flojo se salió en el disparo del vomito. Nah, mi vida no era lo que llamaría de "cliché".

- ¿Bromeas? -pregunté entre risas. Nick negó con la cabeza seriamente. Mi sonrisa se borró de inmediato, hablaba enserio- ¿De verdad? -me aseguré de preguntar. Él sólo asintió. Mi cuerpo por sí solo se recostó resignado sobre la silla. ¿Cómo podía decir que yo era interesante? Sí, el sol lo había afectado.

- ¿Te animas? -preguntó. Lo miré, sólo asentí y él me sonrió- ¿Desde cuándo te interesa eso de la fotografía?

- Desde que me regalaron mi primera cámara para Navidad. Hace unos cinco años, desde entonces, ahorraba o pedía cámaras de alta definición. Conseguí esta -señalé mi cuello de donde guindaba la cámara- para mi cumpleaños número diez y seis. Primera vez que la uso, primera vez que me sorprendo de sus especialidades -Nick esbozó una amplia sonrisa ante mi larga respuesta. Ahora era mi turno-. ¿En qué te inspiras? -Nick puso sus ojos en blanco ante aquella pregunta. Definitivamente tenía que ver con algo que había dicho en alguna revista. Pero respondió.

- Pues aparte de experiencias personales o las de mis hermanos... ¿Ves a ese mesero? -señaló con su dedo índice, giré mi torso hasta verlo. Era de unos veinte y miraba detenidamente a una rubia que con el rabillo del ojo lo observaba de vez en cuando. El chico estaba embobado completamente y lo comprendía, la chica era muy bonita- Personas como él, me inspiran a escribir una canción -Nick prosiguió mirándome. No le correspondí, pues seguía viendo al mesero-. Él le contará una historia a uno de sus amigos y su amigo a otro amigo, y es probable que se vuelva la noticia de la sensación en su barrio y llegue a mis oídos o la adivine -lo miré confundida.

- ¿Adivinar?

- No es tu turno... me toca a mí -sonrió complacido-, ¿Qué es lo que más te gusta de lo que haces?

- El paisaje en el que se localice. Puede ser un lago con aguas azuladas y la sombra de una pareja besándose, eso me encanta, capturar momentos hermosos para esas personas y que capten no sólo mi atención si no la de otras personas -el rostro de Nick parecía llenarse de más y más intriga mientras iba hablando por lo que me sentí escuchada por tercera vez en toda mi vida... No pregunte por qué, tercera vez, aún no es tiempo de contar-. Ahora contesta tú.

- Sí, con mirar el rostro del chico puedes adivinar en lo que piensa. Ahorita mismo -volví a mirar al mesero-, está pensando en cómo acercarse a ella. Puede que haga que alguien le derrame algo encima y el sea el héroe que le lleve la toalla para que se seque, pero por ser muy arriesgado prefiera la segunda opción: ir a pedirle la orden -volví mi mirada hacia Nick. Observaba cada movimiento del chico, pero su rostro estaba posado en mí aún-, hará lo posible por pedirle la orden y cuando al tenga, al final, la chica le dará su número.

- ¿Cómo...? -puso su dedo índice enfrente de mí y me hizo un ademán de que mirase. Volteé, el mesero caminaba directo a la mesa de la chica. Justamente, le pidió su orden.

- Nos quedaremos hasta el final, para ver si acerté -me guiñó el ojo cuando lo volví a mirar. Asentí- ¿Qué te gusta aparte de la fotografía?

- No sé. Daren Kagasoff -reí.

- ¿Hablas enserio? -bufó.

- No es tu turno... me toca a mí -lo imité. El sonrió- ¿Y a ti?

- Natalie Portman -bufó mientras me sacaba la lengua como todo un bebé-, si, pero en realidad aparte de escribir, me encanta tocar instrumentos. Ya sabes, guitarra, batería y piano, son mis favoritos y los que mejor se tocar. La inspiración siempre llega a lloros y tener una guitarra o una partitura al lado ayuda mucho -respondió-. Tu turno -me incitó.

- Me gusta estudiar las Humanidades y las Ciencias Sociales, en realidad, es otra cosa que voy a estudiar, pero en otra universidad cerca de Pasadena. Los aspectos del ser humano son tan interesantes como... soñar -no encontré una palabra adecuada, pero él pareció entenderme-. ¿Tu mayor sueño?

- Un Grammy -suspiró-. ¿El tuyo?

- Terminar la universidad. Conseguir trabajo, crear una empresa propia, encontrar al chico adecuado -sus ojos se abrieron como platos- y poder sobrevivir sin tanto café -sonreí-. Quizás la siguiente pregunta sea algo entrometida, pero quisiera saber... ¿Qué se siente tener diabetes? -me encogí de hombros mientras entrecerraba los ojos esperando su respuesta. Su mirada se desvió hacia el mesero que nos atendía, quién dejo nuestras órdenes en frente de nosotros y luego de decirnos que disfrutáramos nuestra comida se retiró.

- Al principio sentí que... -comenzó a hablar Nick mientras observaba su hamburguesa con detenimiento- ¡Rayos, no esta completamente redonda! -lo miré irónica. ¿Redonda? ¿Qué tenía que fuera cuadrada? Después de ser una hamburguesa todo estaba bien, ¿o no? Se recostó en su silla algo aturdido y con los ojos cerrados continuó su relato- Sentí que mi mundo se acababa. Creí que hasta allí había llegado mi vida y que mis sueños se iban derrumbando poco a poco a mis pies -justamente como me sentí cuando papá menciono la condición de venir a Pasadena, antes de que encontrará el apartamento y una solución...-, pero al tiempo te logras acostumbrar. Recuerdas constantemente que debes tener cuidado con lo que comes: no mucha sal, no mucha azúcar, debe estar todo regulado, pero... pero a veces pierdes los estribos y se te olvida -abrió sus ojos y me miró- como la vez que nos conocimos en el aeropuerto -sonrió al recordar ese día y mi sonrisa desapareció al recordar cómo se veía aquel día: completamente apagado, aturdido, mal, por decirlo cortamente.

Bajé la mirada triste. ¡Rayos!

- Ya que entramos en los momentos entrometidos... ¿Por qué ese día estabas tan preocupada por mí, ni siquiera me conocías? -preguntó casi mecánicamente mientras posaba su mirada en el mesero y la chica.

Me detuve a pensar en mi respuesta...  ¿Por qué me había preocupado por él si no lo conocía? No me había detenido a pensar en la respuesta a aquella pregunta por ninguna razón, supongo que no había motivos para que lo hiciera. Mi parte irracional esperaba que el no pudiera recordar nada al despertar, pero una pequeña parte de mi cerebro, aquella más sabia, me había advertido que tenía que estar preparada para todo. No le había hecho caso. No estaba preparada para esto, ni para lo siguiente o lo siguiente, para nada e igual si lo intentaba debía estar consciente que Nick no pensaba igual que yo, nadie lo hacía.

 No hallaba las palabras adecuadas con las cuales comenzar. Ni siquiera tenía una respuesta con las cuales contestar.

Nick, ahora, me miraba confuso, dubitativo, peleaba con su interior entre dejar la pregunta a un lado y preguntarme qué me pasaba o incitarme a contestarle y al notar que no podría contestarle decir que "estaba bien". No iba a estar bien. Si no contestaba ahora mismo quizás mi propia subconsciencia aparecería para torturarme con la pregunta pasando como una barra de anuncios en mi cabeza y sería aún peor. Debía afrontar aquello ahora y respirar profundo para hacer mi pregunta. Él había respondido a mi pregunta sin problemas, ¿por qué no podía corresponderle? ¡Claro que podía!

- No estoy segura... -comencé a hablar mecánicamente- me preocupe porque al principio mi propia mente me decía que si no lo hacía me iría a la cárcel -bufé-, pero luego... -hice una pequeña pausa y lo miré a los ojos- me dio miedo de perderte. En el sentido de que... ¡Rayos no sé ni lo que digo! -me miraba expectante, en silencio, sin hacer muestras de querer interrumpirme o tratar de salvarme, esperaba.

" Ya comenzaste -comenzó mi subconsciencia. Hablando de la reina de roma... - termínalo. No seas mediocre y hazlo. Vas bien.

Era la primera vez que mi subconsciencia me alentaba. Siempre que aparecía lo hacía para torturarme con algo, no para apoyarme en algo. Respire profundo y pensé en aquel día: me había sentido ofendida por cómo me había tratado Josh aquel día, rudo y sin corazón, nada comparado con el Josh que conocía ahora, pero definitivamente me había herido; Nick se chocó conmigo antes de caer y me comencé a preocupar porque no se levantaba ni se movía, parecía una momia en el suelo por lo que me arrojé a su lado y lo mire detenidamente notando su... belleza impactante; tuve miedo de no poder ver sus ojos después y me sorprendió el hecho de que me susurrara al oído que me callase cuando realmente yo debí haber estado gritando desde que note que no se levantaba. Me había preocupado eso, que no se levantará, que no lo viera de otra forma más que seco y prácticamente muerto, mi interior suplicaba otro día a su lado para verlo en colores, vivo y poder ver el color de sus ojos.

- En el sentido de tener que perderte porque no había gritado "auxilio" a los cuatro vientos. Me iba a sentir culpable por eso y... no estaba preparada para tener que ver a alguien morir por mi culpa, es más, no lo estoy. Me preocupaba no verte vivo, no ver que te mejorarías, fue por eso que le suplique a Josh cuando nos íbamos que siguiese tu auto, estaba dispuesta a quedarme horas en un hospital sosteniendo tu mano hasta que te despertaras. Por una extraña razón... sentí que te conocía de toda la vida en aquel momento. Sentí que eras parte de mí, de mi vida... alguien importante para mi.

Las palabras salieron de mi boca como por arte de mágia. No sabía qué había sido, pero un flujo de alivio recorrio mi cuerpo y para evitar el silencio que se promulgaba entre nosotros le di un mordisco a mi hamburguesa y baje la cabeza. Ahora sólo me tocaba esperar a que Nick dijera algo y hacer la siguiente pregunta o... quizás mi respuesta daba fin al juego de preguntas.

*

¡Vaya!

El bendito drama porque el capítulo estaba muy largo: término :)

Se sienta tan bien poder estar de vuelta con ustedes chicas, ¿cómo les ha ido? Espero que de maravillas. Pues veran, me ausentaré por otro mes, pero... quizás dejaré alguna sorpresilla o algo así para ustedes. He estado preparándurola durante toda esta semana, pero aún no estoy segura si se las podre dejar lista. Lo que sí les puedo decir es que es el capítulo 7, títulado "Magia" y que hay mucho más sobre Nick & Tú allí :) Porque quizás se haya terminado el sol brillante en la cumbre del cielo, pero aún queda la tarde-noche y la luz de las estrellas y la luna llena iluminando... no sé ¿una fuente? Haciendo eco de... no sé ¿una canción? Y moviendose como... no sé ¿bailando?

Sólo lo descubriran si se quedan en Estúpida Coinscidencia =)

 

Las extrañe mucho.

Hasta pronto.

- Valery :)

 

vvvvvvvvvvvvvv

 

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Capítulo 6: Juego de Preguntas (Parte 2)

 

Capítulo 6:

Juego de Preguntas (Parte 2)

 

 

 Continúa narrando Nick. 

Frente a nosotros, justo a mano derecha se pudo apreciar en lo alto el letrero de 717 Olympic, dos altas torres de color blanco con muchísimas ventanas en las que se reflejaba el sol a punto de llegar a su punto más alto en el que brillaría con tal fuerza que quién se quedará mirando aquellas ventanas por mucho tiempo definitivamente iba a cegarse por algo de tiempo. Joe giro en la puerta y se dirigió a los estacionamientos, pero se detuvo en la puerta de los ascensores...

- ¿Qué haces? -pregunté confundido. El auto freno bruscamente y entonces entendí la razón, Josh y ______ estaban esperándonos justamente allí.

- Veo que ya entendiste -sonrió pícaro-, llámame cuando quieras que pase por ti.

- Claro -finalicé. Desabroché mi cinturón de seguridad y salí del auto. Me volteé por última vez hacia mi hermano cuando ya hube cerrado la puerta y el bajó el cristal de la ventana-. Hasta luego -asintió y estuvo dispuesto a subir el cristal de nuevo, pero ______ se acerco...

- ¿Joe, no te quedas? -preguntó confundida.

- Castigo -respondió mi hermano con una mueca.

- ¡Rayos! -repuso su interlocutora con otra mueca. Ambos se rieron y luego ella se despidió- Nos veremos por allí, entonces...

- ¡Claro que sí! -sonrió mi hermano, ella le devolvió la sonrisa y luego alzó su mano para despedirse, mi hermano llevó su mano rectamente hacia su frente como lo haría un soldado y la saludó, otras risitas se escaparon y luego mi hermano se fue. Observé cómo se iba mi hermano hasta que se perdió a lo lejos en el tráfico de vuelta a casa.

- Bueno, entonces solamente somos tres -resopló Josh quien se acercó directamente hacia nosotros y colocó sus manos sobre nuestros hombros como si estuviese decepcionado, pero luego sonrió-, soy el único payaso del grupo, entonces.

- Ash -renegó ______- Camina y calla, Josh -agitó su hombro bruscamente hasta liberarse de la mano del chico "payaso" y luego se volvió a llamar a su madre al apartamento- Si, ¿tu bajas? Bien, aquí estamos -y cerró.

- ¡Vaya, qué rápido! -dijo Josh.

 

11:45 a.m.

Esperando a Clarissa.

Josh:

Esperamos a Clarissa, la mamá de ____, durante no sé cuánto tiempo, ya que estábamos entre risas y habladurías a montón y casi sin siquiera percatarnos la puerta de cristal a nuestras espaldas se abrió poco a poco y Clarissa salió con aquella sonrisa que la caracteriza.

- Hola, mi amor -saludó a _____ con un beso en la frente y un abrazo en cuanto ella se puso de pie para recibirla. Clarissa dirigió su mirada hacia mí y me dedicó otra sonrisa- Josh, viniste -me abrazó. Asco. Muestra de cariños en público, puaj. De igual forma traté de esbozar una sonrisa sin fruncir mi ceño del asco, la pena y la frustración.

Aquella curiosidad que sólo las madres no saben ocultar irradió en los ojos de Nick cuando lo vio, fingiendo que no había notado que se encontraba allí. Nick le sonrió y estrechó su mano conseguido por un abrazo de parte de la señora.

- ¿Lista cariño? -preguntó dirigiéndose a ______, quien sólo asintió e hizo ademán de continuar. Clarissa asintió con otra amistosa sonrisa mientras aguantaba las muchas preguntas que tenía sobre nuestro nuevo acompañante. Esperaba, de todo corazón, que no atropellará a ______ con preguntas como las que le había hecho sobre mí porque estaba algo dubitativo de las reacciones que _____ iba a tener ante la situación porque Nick y yo definitivamente somos y tenemos un significado diferente para ella. Nick es quizás el chico del que se enamoro, pero que aún no puede aceptar y yo soy el mejor amigo del que nunca se enamorará porque así somos, sólo amigos y está bien.

 

Caminamos hacia mi auto. Nick trataba lo más que podía de alejarse de ______, mientras que ______ buscaba lugar a mi lado sin ser correspondida porque yo me encontraba muy entretenido jugueteando con las llaves de mi auto. La ex señora Denver aunque fingía, se notaba que iba mirando cada movimiento que Nick y ______ hacía. Imagino que sacaba sus propias conclusiones acerca de la relación que ambos poseían.

Llegamos al auto en menos de lo que canta un gallo, por así decirlo, justo cuando me disponía a abrir el auto, el celular de Clarissa dio tres "rings". Ella nos miró algo avergonzada, parecía importante, hablo entre susurros en una esquina lejos de nosotros. _______ la observaba decepcionada, estaba seguro de que sus pensamientos tendrían que ser como: si, ve y habla, luego vete, déjame y hablamos luego. Claro, con sus palabras un poco más maduras y cariñosas. No podría decir que era exactamente lo que yo pensaba, pero quizás, no sé, se acercaba o algo así.

Cuando Clarissa volvía a reunirse con nosotros buscaba algo en su bolso. Finalmente cerca de nosotros sacó su cartera y de allí una tarjeta de crédito, la cual, dio a _______ con gesto de disculpa.

- Discúlpame, _______. Acabo de surgir algo del trabajo y... -su hija solo asintió una vez y Clarissa le sonrió de oreja a oreja. _____ esbozó una pequeña sonrisa y luego le dio la espalda cruzada de brazos. Clarissa, sin notar la tristeza que irradiaba de su hija, se despidió de Nick y de mí con un saludo de manos y se fue corriendo. Se perdió entre los cientos de autos del estacionamiento y una vez se fue di un gran suspiro cautivando la atención de mis otros acompañantes.

- ¿Nos vamos? Tenemos un nuevo auto que comprar -sonreí. Abrí el auto lo más rápido que pude abriéndole la puerta del copiloto a Nick y él le abrió la trasera a _____ quien cruzada de brazos y aguantando las lagrimas entró lentamente.

El ruido de tres puertas cerrándose fue el inicio del motor de mi Ford Shelby Mustang Cobra GT 500. Fuimos por varias de las avenidas de L.A Live buscando alguna tienda de autos de primera marca con varios tipos de autos para que _____ decidiera con más facilidad y que se diera gusto escogiendo, pero cuando nos disponíamos a entrar, ______ fijó su mirada en la tienda de Volkswagen que estaba al otro lado de la calle. Impaciente y directa nos exigía que la lleváramos allí...

- ¡Me acabo de enamorar! -admitía. Nick la miró a través del espejo retrovisor con una ceja enarcada.

- ¿Segura?

- ¡Sí! -le respondió sin voltear la vista de el auto del que "se había enamorado" al otro lado de la calle.

Dirigí el auto a la tienda de Volkswagen algo expectante. A penas el auto se detuvo ______ abrió la puerta de un tirón y se lanzó fuera corriendo hacia la puerta. Nick y yo nos miramos confundidos y la seguimos lentamente mientras ella nos hacía señas para que nos apuráramos. No le hicimos caso y seguimos con paso elegante. ______ llevo ambos brazos a su cintura con los puños cerrados mientras zapateaba en el suelo con su pie derecho esperándonos, una vez, estuvimos a su alcance nos jaló de las muñecas adentro del almacén.

Su magnífico auto, del que se había enamorado, estaba cerca de la ventana por lo que no caminamos mucho.

Un vendedor se acerco con una gran sonrisa. ¡Odio a los vendedores! Lo único que quieren es que te lleves algo, por insignificante que sea, están dispuestos a darte la oferta más accesible para tu bolsillo con tal de que compres su producto y puedan vivir. Detesto que insisten y no te dejan pensar mucho. A penas fijas la mirada en algo, o te lo llevas o te lo llevas. ¡¿Por qué no simplemente nos dejan escoger y listo?! No. TENEMOS que llevárnoslo y lo peor es que... nos convencen. Nos dan la lista de beneficios del vehículo, en este caso, pero cuando se te daña se meten la cara en la camisa para que no los reconozcas. No responderé a preguntas que me lleven a decir realmente lo que me llevo a odiarlos tanto, pero créanme, ¡Amaba esa patineta! Y esas ruedas que me vendió el idiota eran... Bueno.

 

- Lindo auto, ¿no es así? -preguntó acercándose sin siquiera preguntar quién era la o el supuesto comprador. Jum. Siempre saben quién es el que va a comprar...

- ¡Claro que sí! -respondió automáticamente ______ iluminada por la pintura plateada del auto que tenía enfrente casi con la boca abierta del asombro. Daba pena. Daba risa. Si la hubiesen visto...

- Es un Volkswagen Jetta 1.9 TDI 105cv Advance. Esta diseñado exactamente para gente como usted... -y allí va. Aunque estaba seguro de que la loca de _____ daría lo que fuera por tener ese auto. Lo decía su mirada y el corazón que no lograba escuchar, pero que sabía iba a mil por hora. La mano de ______ se deslizaba por la pintura plateada brillante del vehículo sintiéndolo suyo, imaginándoselo suyo, simple y exclusivamente suyo.

- ¿Cuánto cuesta?

- Bueno... -el vendedor hizo ademán de contestarle, pero antes de poder decir algo ______ respondió: - ¡Me lo llevo!

Nick frunció el ceño ante la respuesta inmediata de _____, al igual que yo. ¿Cómo iba a quererlo ya sin siquiera saber los beneficios del vehículo o siquiera su precio? ¡Estaba loca!

- ______ -le susurró Nick en cuanto el vendedor le asintió a _____ y se dirigió a la caja con una gran sonrisa de oreja a oreja. Claro, no había tenido que esforzarse mucho para convencerla-, creo que deberías saber sus beneficios y el precio antes de tomar una decisión... Hay varios autos aquí.

- Es cierto -le afirmé.

- Este es el único que me gusta y aparte, mi mamá me dejo su tarjeta...

- ¿Es por eso que ni el precio te interesa? -pregunté enojado.

- Claro que no. Eso creo... -luchaba contra su interior algo desorientada como si su subconsciencia le estuviese discutiendo algo mientras ella combatía con ella misma para conocer la respuesta correcta. Sí, era una especie de venganza y su subconsciencia estaba feliz de que la fuese a hacer, pero una parte de ella no lo estaba. Las luchas contra los interiores a veces son inquietantes. Esta era una.

El vendedor volvió en menos de dos minutos con unos papeles para firmar y ese aparato para pasar tarjetas de crédito inalámbrico. Si odiaba a los vendedores, ahora los detestaba más que nada. ¡Malditos!

- Tiene que firmar estos papeles antes de pagar. El auto tiene garantía de 12 meses. ¿Quiere que se lo llevemos a su casa con un lazo o usted se lo llevará?

- Lléveselo a su casa. El apartamento 34 de 717 Olympic -le respondí-, con lazo y todo. Es su regalo de bienvenida.

"Eso explica lo fácil que es... -susurraba para sí mismo el vendedor como si yo no lo escuchará- es de otro lado."

 

______ firmó los papeles necesarios y pago con la tarjeta de su madre aún con una sonrisa en el rostro. La venta duró menos de lo que esperábamos todos y el rostro de Nick se iba haciendo más flácido a medida salíamos de la tienda.

- Supongo que llamaré a Joe para que me vaya a buscar a casa de tu madre, _____ -le dijo.

Su receptora lo miro suspicaz.

- ¿Quién te dijo que es lo último que haremos? ¡Claro que no te vas!

Nick oculto su sonrisa, aquella que alegra a un chico cuando algo bueno le ocurre. ¡Mierda! No le podía estar gustando desde ya... ¿o sí? Bueno, no podría saber si estaba enamorado o no... estaba prohibido recordar la última vez que me enamore. Aquella en la que las mariposas revoloteaban en mi estomago cada vez que veía a Valentina pasar frente a mis narices con su impactante sonrisa. Recordar la expresión de Nick, me hizo recordar la pregunta de ______.

 ¿Te has enamorado?

 

La respuesta definitivamente sería que sí, pero ocultar que alguna vez sucedió y mantenerlo en el pasado en la mejor cosa que alguna vez he decidido hacer aunque a veces, de vez en cuando, no puedo evitar despertarme llorando mudo por las noches y verla como un espejismo en mi ventana viéndome dormir. Lo hacía a menudo, me había contado, pero nunca supe el motivo hasta que se fue...

No soy el tipo de chico al que le guste contar historias como estas, pero a veces es inevitable que tu propia mente te cuente la historia que prometiste nunca repetir. No la amaba. Nadie sabe cómo amar de verdad a esa edad por más que así lo piense. La quería. Me enamoré de ella. Y cuando se fue... entendí cada una de las razones por las que se alejaba de mí cada vez que podía, bruscamente. No era un vampiro, como ese Edward Cullen del que todas las chicas están enamoradas porque es el "chico perfecto", ella era alguien normal... pero diferente.

 

Valentina sufría de insomnio, prácticamente nunca dormía porque no podía. Tenía constantes caídas y para sentirse bien se cortaba su barriga o se pinchaba uno de sus dedos para chupar la sangre que la hacía sentir viva, que le indicaba que de verdad estaba viva, pero no sólo hacía eso, sino que consumía drogas, fumaba y sobre todo, se daba sobredosis de las pastillas que los doctores le recetaban. Nunca comía. Era flaca, pero con unos ojos profundos así como el color negro que poseían. Con ellos te hacían olvidar en lo que pensabas a penas la mirabas. Tenía el cabello como una flama de fuego, anaranjado con puntas más oscuras en rojo o amarillentas de vez en cuando. Sus labios eran de un rosado pálido asqueroso. Tenía una hermosa sonrisa, en la que exhibía una hilera de dientes blancos perfectos.

   

Nos conocimos en un concierto de Paramore porque la confundí con Hayley Williams, desde entonces, no paraba de verla pasar por las calles de Pasadena en el auto de su padre cuando la llevaba a su escuela privada y me volvía loco. Yo tenía unos trece años cuando la conocí y ella me pasaba en la edad por dos años, tenía quince. Era extraño que ella me quisiera, pero aún más extraño que yo dijera que la amaba.

Le dije mis emociones hacia ella con una rosa. Le escribí en una carta lo que sentía y se lo lancé en una botella con una rosa pegada a ella desde el balcón de mi casa, ella lo tomó y al terminar de leer la carta bajé y ella me recibió con una amplia sonrisa y un cómodo abrazo. Luego de varios abrazos y besos en la mejilla cuando salíamos, los convertimos poco a poco en besos intensos que se interrumpían porque ella así lo quería aunque yo no sabía a qué más podíamos llegar y ella lo sabía. Nos tomábamos de la mano como novios y ella siempre estaba feliz junto a mí. Me iba a visitar en la noche subiéndose al balcón de mi casa por una cuerda que le puse después de la primera vez que lo intentó y me veía dormir extrañando los momentos en los que ella podía hacerlo.

 

Valentina falleció en primavera, luego de tres meses desde el inició de nuestro noviazgo. Sus padres me contaron las razones y me dieron una carta que ella me escribió antes de partir. La guardo detrás de una foto mía en mi mesita de noche con una foto de ella y de mí, la única que nos tomamos, la única que guarde. Esa pelirroja o peli naranja o lo que sea... fue mi primer amor. Tuve varias novias después, pero... en todas estaba su rostro reflejado, algún pequeño detalle de ella por lo que deje de salir con chicas por un tiempo que se extendió hasta ahora.

 

- ¡Josh! -gritaba ______ a mi oído por enésima vez desde que habíamos llegado al Starbucks que estaba a la otra esquina del Museo de los Grammys, justo al lado del Box Office donde hubiésemos tenido que comprar los boletos si no encontrábamos en la taquilla de los Grammys. Supongo que es demasiado acerca de la dirección.

Para hacerlo simple: estábamos en Starbuscks.

Sacudí mi cabeza evadiendo a Valentina de mi mente y enfocándome una vez más en lo que tenía que hacer.

- ¿Qué? -pregunté desconcertado con el ceño fruncido.

- ¿Qué quieres? -preguntó Nick.

- Nada -respondí mecánicamente. No me apetecía nada. Nada de nada.

- ¿Seguro?

- Si. Me voy a dar una vuelta, llámenme cuando quieren que los venga a buscar.

- ¿Qué te pasó? -preguntó _____ confundida.

- Nada, nada -la tranquilicé. Caminé sin despedirme de ellos sintiendo sus miradas en mi espalda de des concertación. No sabía lo que hacía, pero tenía que estar solo y era lo que iba a hacer. Además, los dejaría a solas para un poco de romanticismo ¿o no?

Sonreí y empuje la puerta con una mano mientras la otra estaba dentro de mi bolsillo.

*

 

 En la siguiente parte... dejemos a un lado la comedia y el primer amor de Josh para irnos un poco a el tema de la novela: Nick & Tú (:

Primera parte abajo.

Esta es la segunda.

Tercera, arriba =D

 

Capítulo 6: Juego de Preguntas (Parte 1)

Capítulo 6:

Juego de Preguntas (Parte 1)

 

  

El recorrido hacia la ciudad de Los Ángeles fue el más largo que hicimos desde mi estancia en Pasadena, según Josh se debía a que en verano la mayoría de las personas viajaban al sur para tomar un sol mucho más caluroso en las playas de Long Beach, uno de los lugares turísticos en los que en verano por California se llena más y la vía que todos usaban habitualmente era la que cruzaba la ciudad.

Gracias a Dios el chico que iba a mi lado era un fiel amigo y un gran entretenedor pues no note en ningún momento la lentitud del tráfico que obviamente me iba a abrumar en menos tiempo de lo que se pronuncia "click", porque ¡vaya que esperar en el tráfico es la peor de las cosas que existen en el mundo! Es como ver una película de comedia y no reírse o esperar a que el doctor te atienda o hasta peor morirse de hambre en el desierto. Quizás sea un poco, no sé, dramático, pero dicen por allí que el drama es la mejor de las cosas que un adolescente puede armar, eso exceptuando el hecho de las madres solteras, locas y extrañas, como mi madre, que exageran de vez en cuando, pero como siempre diré; así la amo.

 

Al dar la vuelta en la esquina y visualizar al gran museo que había visitado el día anterior una sonrisa se dibujo en mi rostro como los rayos del sol de cada día; inevitablemente. Habían dos grandes motivos: habíamos llegado y pronto iría a comprar mi auto, bueno, quizás tres era el número correcto y vagamente, aunque no quisiera aceptarlo, era que vería a aquel chico a quién, según su persona, yo había sido la que le había -por una estúpida coincidencia e inconscientemente- "salvado la vida". Ha-ha. Aún me era increíble creer que el pensará que había sido así porque realmente según yo, él se había salvado su propia vida pues si no me hubiese hipnotizado con su belleza no le hubiese hecho caso para nada o quizás si sus hermanos no hubiesen llegado en aquel momento yo de boba hubiese gritado "¡Auxilio, un hombre en pena!" o quizás algo peor y aparte de alertar a los tontos guardias que no habían ido a ayudarnos antes, hubiese alertado a los maniáticos fotógrafos (paparazzi) que esperaban como animales en celo poder tomar una foto e inventar la más vaga e increíble historia de todos los tiempos en la que posiblemente hubiese habido; amor, delirio, intriga y frustración de parte de las víctimas, en este caso, los hermanos Jonas y quizás, de mi propia persona, quién, sí, por una estúpida coincidencia había quedado en aquel enredo.

¡Vaya que lo de estúpidas coincidencias ya formaba parte de mí!

 

- ¿Y esa sonrisita? -preguntó mi piloto burlón con esa sonrisa en su cara de algo planeado para cualquier respuesta, pero esta vez antes de poder articular una respuesta y oír su broma agregó algo- ¿Será por el auto nuevo que tendrás estacionado en el apartamento de tu madre hasta que aprendas a manejar o por el chico lindo que vendrá a acompañarnos a comprarlo? -y en ese momento no pude evitar ruborizarme, como hubiese deseado tener una almohada y ponérmela en la cara para que no lo viera, pero no había ni siquiera una para estrellársela en la cara a él- Supongo que es la segunda opción -sonrió complacido.

Entró directo a los estacionamientos para visitantes del 717 Olympic, el edificio del apartamento de mi madre, y estacionó de una vez. Bajamos del auto y nos dirigimos hacia los ascensores, pero antes de que el llamase al apartamento número 34 de mi madre para que nos abriera la puerta que daba a los ascensores, lo retuve.

- ¿Qué sucede? -preguntó confuso.

- Nick, aún no llama -alzó su mano derecha, justo donde tenía su reloj y luego de ver la hora, bajo su mano y me miró-. Faltan exactamente cuarenta y cinco minutos para que sea el medio día, ______.

- ¿Tan poco demoramos en el tráfico?

- Salimos antes de las nueve de la casa, obviamente llegaríamos antes, por eso lo planeé -respondió como si yo debería saberlo ya.

- Bueno, igual creo que debemos esperarlo aquí por si pasa algo ¿no crees?

- Bien.

- Bien -repetí y ambos comenzamos a reír. Nos sentamos en el piso y a charlar con naturalidad mientras esperábamos una llamada o algún mensaje que procediera de nuestro acompañante.

Casa de los Jonas.

11:25 a.m

Nick:

- ¡Ya va, ya va! -grité mientras corría hacia la puerta donde tocaban el timbre con impaciencia. Abrí la puerta observando mi reloj y con mis botas en la otra mano- Entra, Kevin -dije desorbitado y volteé para seguir arreglándome para mi cita, pero antes de dar dos pasos más sacudí mi cabeza y volteé a ver al visitante. ¿Kevin? ¿Qué hacía aquí? ¿Qué no volvería mañana? Pero allí estaba, con Danielle agarrada de su mano y con aquella mirada enojada que pocas veces utilizaba y que cuando así era no podíamos evitar más que reírnos. Observé a mi hermano aún con la duda en la mirada y con el ceño fruncido- ¿Qué...?

Me interrumpió.

- ¿Qué hago aquí? ¡¿Qué hago aquí?! ¡Vaya! ¿Es esa tu pregunta? -casi grito, pude ver como Danielle llevaba una de sus manos hecha puño para ocultar la risita que no quería que su, ahora esposo, notara. Hablaba con tal hostilidad que a mi si se me salió una risita. ¿Kevin enojado? Digo ¿de veras? Más miedo daba un caballo blanco que hable que Paul Kevin Jonas II. Hablo enserio.

- Si, supongo que esa es -respondí sonriéndole.

- ¡Pues ya es mañana! Aquí estoy, llegué en un taxi cuando según papá Joseph Adam Jonas -aumentó su voz al decir el nombre del hermano dos años menor que él y tres años mayor que yo justamente quién venía de la cocina con un pedazo de sandwich en su boca y el resto en un plato a quién se le vio con una mirada confusa y perplejo ante el hermano a quién nunca se le veía enojado en la puerta y quién le dirigió una mirada amenazadora en cuanto lo tuvo a la vista.

- No hice nada -dijo, levantando su mano libre. Kevin soltó dulcemente la mano de Danielle, agarró las dos maletas que estaban detrás de ellos, me paso al lado con aire de ogro caminando a zancadas largas y bien plantadas en el suelo hasta llegar a la escalera donde deposito las maletas en el primer escalón y caminó directamente ante el perplejo hermano de cabello negro y ojos café que lo miraba burlón en el mismo lugar.

- ¿No hiciste nada? -preguntó no más calmado que antes- ¡¿No hiciste nada?! -repitió la pregunta ahora gritando.

- Bueno, me hice este sandwich de pollo, si eso cuenta... -respondió Joe relajadamente. Danielle cerró la puerta y entró en la casa aún con el puño en su boca escondiendo su risita y se colocó a mi lado.

- Joe, se supone que debías irnos a buscar al aeropuerto hace dos horas.

- ¿No era mañana?

- ¡Hoy es mañana! -gritó mi hermano enojado con el ceño fruncido. No pude evitar reírme y Joe tampoco, esta vez Danielle no pudo ocultar muy bien su risa que se escapo por entre sus dedos con un sonido leve y tan audible como para llegar hasta los oídos de su esposo.

Kevin, trata de no ponerte tan rudo porque en vez de aparentar estar serio y asustarlo, haces que se ría -le aconseje a mi hermano. Joe asintió.

- ¿Se supone que diga "gracias", Nicholas? -preguntó Kevin sin voltear aún viendo a mi hermano a los ojos amenazándole.

- Si quieres, pero haz que el regaño dure poco porque ese -señalé a Joe- y yo tenemos una cita.

- ¿De veras, con quién? -preguntó esta vez Danielle muy interesada. Pude notar una sonrisa dibujársele en la cara a mi hermano mayor, ya sabía cómo vengarse y Joe definitivamente ya conocía lo que le venía por delante por lo que dijo sarcásticamente: -Nick, hablaste de más ¿no crees?

- Supongo que ya sabes cuál es la que viene... -dijo Kevin.

- "No puedes ir a la cita con Nick, te quedarás en casa como castigo porque ya hable con papá y mamá y si no me crees llámalos" -respondió Joe imitando la voz seria y gruñona de Kevin con su aire burlón- Pero -añadió- no puedes evitar que lleve a Nick a la cita y que lo traiga porque mamá y papá dijeron que yo lo transportaría así que, con tu permiso... -dejó el plato que sostenía en una mesita, pero agarró su sandwich, luego, le dio una mirada de satisfacción a Kevin, mordió su sandwich, agarró las llaves de mi auto del espejo pegado contra la pared de la escalera y caminó hacia la puerta con su estilo triunfante y divertido, la abrió, agito su cabeza y caminó hacia el garaje. Todos nos quedamos observándole hasta que se perdió y reaccioné tarde ante el hecho de que había cogido las llaves de mi auto, entonces, le seguí corriendo, no sin antes despedirme de los recién casados.

- ¿Por qué nos vamos en auto y no en el tuyo? -pregunté cuando logré alcanzarlo esperándome del lado del conductor.

- Porque así se lo muestras a Josh y lo luces -fue lo último que dijo y luego entró en el auto. Respiré hondo y luego entre para sentarme en el asiento del copiloto.

- No me agrada la idea de que lo manejes, pero solo porque si volvemos me atrasas acepto -y me puse el cinturón de seguridad.

- ¿No crees que deberías ponerte tus zapatos primero? -miré mis pies descalzos y las botas que había puesto en mis muslos y sonreí, él hizo lo mismo y se puso su cinturón. Yo solté el mío, me puse mis zapatos y volví a colocarme mi cinturón de seguridad. Joseph encendió el auto y nos encaminamos hacia la ciudad al encuentro de _______, al que ahora, iría solo.

Al dar la vuelta en la esquina, Joe dijo: - Lindo atuendo, aunque yo tú, me hubiese cubierto más si no quería atraer la atención.

- ¿A qué te refieres?

- Es que no tienes lentes, ni abrigo, ni gorra, ni nada. ¡Vaya que te gusta, eh!

- ¿Ah? -observé metódicamente mi atuendo. Tenía razón, no había nada de lo que me había mencionado. Estaba normal. Tenía unos pantalones ajustados, una camisa a cuadros de colores gris y azul con una negra por debajo y unas Sketchers.  No le veía nada malo a mi atuendo, pero definitivamente estaba expuesto, igual realmente no me importaba.

- No le veo nada malo a... ¡Espera! No, no me gusta.

- Negación: etapa número uno.

- ¿Ah sí, y cuál es la dos? -pregunte cruzado de brazos.

- Aceptación sarcástica.

- ¿Y la tres?

- Me das las gracias por haberte abierto los ojos.

- Qué lindo, hermano, pero sólo somos amigos.

- ¡Oh! -alzó su dedo índice frente a mi- se me olvidaba la parte intermedio entre la negación y aceptación sarcástica, "sólo amigos" -dijo haciendo comillas aéreas.

- Voy a decirte algo que siempre he querido decirte hermanito; púdrete -puse mis ojos en blanco y miré hacia la ventana observando el mismo paisaje que había recorrido ayer, sólo que esta vez el motivo de la salida era diferente ya que esta vez salíamos para reunirnos o bueno, ahora, salía para reunirme con aquella chica que había salvado mi vida y ayer salía por el simple hecho de escapar de casa y disfrutar un rato con mis hermanos, aunque, muy dentro de mí, esperando poder encontrar a aquella chica, a quién, inconscientemente encontré.

- La agresividad es otra de las etapas intermedio -agregó mi acompañante en voz baja. Le ignoré y continúe en mi acción de relajamiento.

Los minutos pasaban rápidamente o quizás imaginaba que el reloj iba rápido, cuando realmente las manecillas parecían tener pereza y se movían lentamente, supongo que tratando de frustrarme y lo lograron; me hallé cambiando la radio de mi auto tan bruscamente que parecía un enfermo mental mientras sentía la mirada de mi hermano sobre mí extrañado. Terminé apagando la radio y reclinándome sobre el asiento aún frustrado, saque mi BlackBerry.

- Si, entretente con eso, algo que mantenga el silencio y la frustración de tu lado -criticó mi acompañante. Hubiese deseado decirle "cállate", pero eso produciría alguna tonta conversación estúpida en la cual no deseaba participar. Definitivamente a veces evitar a Joe era lo mejor, pues de vez en cuando donde se necesita seriedad pone su carisma y felicidad intachable arruinando el ambiente de serio a enojado, como en el que me encontraba yo ahorita mismo. Busqué en mi teléfono el BlackBerry Messenger y verifiqué quiénes estaban conectados: Demi, Joe (¬¬), Danielle, ______, Chelsea, Mamá... ¡______! Debía hablarle sobre mi tardanza o lo que sea, bueno, en realidad debía hablarle a alguien para entretenerme.

 

"Hola" -le envié. Esperé y luego como cuando enciendes un fosforo contestó, lo del efecto fosforo también aplicaba en mi persona, pero con una sonrisa fugaz y radiante, tan rara en mí que mi acompañante no evito mirarme raro, pero en vez de decir algo se encogió de hombros e imaginó se mordió su lengua para no articular ni siquiera un sonido de quejido o algo por el estilo. De corazón, se lo agradecía, de manera irónica, claro.

"¡Hola!:D ¿Qué tal? ¡Sí vives!"

"Muy graciosa, ______. Tuve algunos problemas, pero ya voy en camino"

"Eso espero, porque te juro que si no venías buscaba tu dirección e iba a estrangularte en persona" -definitivamente la cabeza de aquella amenaza no era _____, tenía que ser otra persona, alguien como: "Tengo dudas, ¿Eres ______ o el baboso de Josh?" -sí, sólo alguien como Josh podía ser tan molesto y directo, pero al mismo tiempo entretenido así como el que estaba a mi lado cuando me agarraba de buen humor. Sólo que por cierta razón, Josh era más... o creo que estaba ya tan acostumbrado a Joe que de vez en cuando sus bromas terminaban por hartarme, en cambio las de Josh eran sacadas de una nueva caja de zapatos e íntegramente diferentes y por eso me atraían tanto o no me molestaban tanto.

"Soy yo, pero diciéndote lo que Josh vocifera a mi lado xD" -esto confirmó mi teoría. Infalible como que dos más dos es cuatro.

"Entiendo..." -en ese momento deteste haberme quedado sin palabras o no haber encontrado el modo de decirle algo, pero la pantalla indicaba que ella estaba escribiendo algo por lo que eso me reconforto.

"¿Cómo va tu tráfico?"

"Ahora definitivamente mucho mejor ya que puedo hablar con alguien"

"No me digas que Joe no te esta de charlatán en este momento... (eso no te lo creo para nada, eh)"

"Bueno, lo estaría, pero le mande a callar"

"¿Por qué?" -si hubiese sido Kevin o alguien a quién conociese desde años le hubiese contestado la verdad con algo de exasperación, enojo y ganas de matarlo (aunque las tres fuesen lo mismo: rabia) por haberme hecho esa estúpida pregunta, pero era ______ y por alguna razón su pregunta no me parecía estúpida y no hallaba la forma o me veía capaz de escribirle algo como: porque me estaba jodiendo con el asunto de que según él estoy enamorado de ti cuando apenas logro conocerte, sobre eso ¡Y me harto así que le dije: "Púdrete", por lo que simplemente le dije: "Pues, ya sabes, los hermanos mayores siempre molestan y nosotros los pequeños nos cruzamos de brazos, nos enojamos y ellos se callan para que nosotros no los soplemos con papá y mamá"

"¡Vaya, escribes rápido en esta cosa!"

"Experiencia" -respondí con algo de ego falso pues no me consideraba tan rápido, quizás bueno, pero no el mejor. Joe o hasta Frankie eran mejores, pero ninguno de nosotros comparables con Paul Kevin Jonas I quién cuando escribía parecía conocerse cada tecla de memoria en cualquier aparato celular. Ese era un maestro. Su record: 500 palabras en una hora, algo memorable para nosotros, pues.

"A mi definitivamente me hace falta la "experiencia"

"Lo estás haciendo bien"

"¿Gracias?"

"¡Ha!:)"

"Bueno, en realidad no sabía aquello de las peleas de hermanos, soy hija única aunque mis padres estén separados y se supone tenga hermanastros y eso"

"Te soy sincero, pues, no sé qué decir"

"No hace falta que digas nada, es bueno eso de ser único. No sufro como tú lo haces con Joe, ¡Ha!:P"

"¡Odiosa! xD" -vaya que sabía cómo defenderse en cualquier situación.

"¿Por qué será que siempre mi dicen así?"

"¿Quizás porque lo eres?"

"¡Odioso! xD"

"Bueno, ya somos dos ;)"

"Trato ;D"

"Bueno, pero imagino que tu tráfico (mucho más largo que el mío) ha de haber estado algo más entretenido"

"Realmente sí. Una persona como Josh no deja que pares de hablar porque él no para de hablar (Acaba de decir: ¡Oye! xD)"

"Dile, que es cierto"

"Muérete, Nick"

"¿Cuál es la agresividad Josh?

"Según el diccionario es la acción de ser agresivo ¿Eres bobo o qué?

"¿Cómo tú...? ¡Jamás!"

"Esa fue buena... Lo reconozco"

"Pásame con _____, de nuevo"

"¿Qué querías?"

"Darte las gracias"

"¿Por lo de "salvarte la vida"? Sigo creyendo que es medio tonto"

"No, esta vez no y no es tonto ¬¬ Te agradezco por haberme entretenido en el tramo"

"Sí, hablar con alguien, hace las cosas más cortas por largas que sean. No hay de qué. Ya me debes dos. Ha"

"Te las pagaré algún día"

"Quizás cuando quiera que me las pagues, por ahora olvidémoslo"

"¿Ya pensaste en qué auto te compraras?"

"Pensé en algo pequeño, pero veloz... ¿Qué dices?"

"Supongo que te veré montada en algún Volkswagen, en un Chevrolet, un Toyota o tal vez un Mercedes"

"Lo último, es demasiado caro, pero una buena posibilidad"

"Supongo que sabremos la marca cuando vayamos a comprarlo ¿no?"

"Si. En realidad lo de la marca no es tan importante para mí, lo que me importa es que sea cómodo, lindo y de mi estilo, eso incluye lo de pequeño pero veloz"

"Sí, eres una chica..."

"¡Gracias por notarlo! (Nota: lo anterior fue sarcasmo)"

"Creo que lo sé, igual gracias por el detalle"

"Odioso"

"Ya lo dijiste..."

"Puaj."

- La próxima calle y estamos en 717 Olympic, Nick -anunció Joe.

"Ya casi llegamos..." -le anuncie a mi salvadora.

"Bueno, hablamos cuando lleguen aquí"

"Está bien" -cerré la ventana del chat y guarde mi hermoso BlackBerry en el bolsillo de mi camisa justo dónde siempre estaba para cualquier situación. Tener uno de esos celulares era una especie de paraíso para mí pues era justamente de mi tipo; serio, empresarial, elegante y muy útil. Tenía su magia como el hecho de que era una especie de computadora teniendo la suficiente memoria como para almacenar la información que yo necesitaba e igualmente podía tomar fotos, vídeos, oír música... ¡Vaya que era un sueño para alguien como yo!

 

 

*

 

Hola chicas (: Metroblog tiene una especie de guerra contra mi. Escribí 14 páginas en Word y estas se convirtieron en 3 partes para este capítulo por desgracia. Espero entiendan. La parte 2 arriba (:

Dejen su huellita donde mejor les paresca. 

El verano me engaña otra vez..

Hola chicas ;)

Acabe de regresar de mi extendido viaje a la casa de mi abuela... Esto no se trata de un capítulo, pero si es algo que definitivamente me encantaría compartir con ustedes. Antes que nada, quiero pedirles disculpas por nisiquiera dar una señal de vida, pero es que donde estaba no tenía ni una computadora ni internet ni nada, estaba completamente descomunicada, por lo que espero me disculpen. Lo siento.

Les contaré cómo me fue en mi viaje, que fue... VAYA! :) Tuvo de todo este último mes y todavía me falta un poco más de mi verano, por lo que espero que la próxima parte sea aún mejor.. o que se le compare :)

 

Tenía tiempo sin ir a visitar a mi abuela y salir de su casa porque ya la había visitado para mitad de año con la simple diferencia de que no salí a explorar mi bella: Las Cablas, como se llama el pequeño pueblo en el que vive mi abuela situado en el Distrito de Pesé en la provincia de Herrara a cuatro horas y media de mi natal Panamá.

 

Los días que me decían que fuese a visitarla con mi tío dije que no y me arrepiento porque realmente me perdía de varias cosas NUEVAS que hay en aquel pequeño pueblo como que mis viejos amigos ya han crecido y que se acuerdan de mí y que hay otros tantos que no conosco que ya me conocen y otros que no me conocen, pero ya sabran de mí.

 

Papá, mi hermana, mi hermano y yo partimos de Panamá hacia Herrera el 5 de enero a más o menos las 12 medio día y unos minutos más. Llegamos más tarde de los planeado por el tráfico y algunas cosas que hicimos en el camino asi que las cuatro horas se volvieron al rededor de seis o siete y fuimos llegando a las siete treinta de la noche u ocho treinta, no estoy segura, pero ya habían estrellas y una gran luna en el cielo. Mi prima nos recibió con una bata rosa súper divertida mientras leía Eclipse por segunda o tercera vez consecutivas; AMA CREPUSCULO. ADORA A EDWARD CULLEN. POR MI, ODIA A BELLA SWAN.

 

Los tres primeros días me dediqué exclusivamente a leer Amanecer en la noche, ya que era el único libro de la saga que no me había animado a leer, pero lo hice Y ME ENCANTO! Odie las partes en las que Bella se ponía demasiado... no sé... melodrámatica, pero ADORÉ las partes en las que sufría y donde salía Jacob y narraba Jacob y especialmente cuando llegaron los Volturis y los demás vampiros a ayudar a los Cullen, claro que también adoré a Reneesme aunque no consideré su "don" específicamente un don. En fin, el libro en sí fue muy bueno en lo que se llama narración, Stephenie mejoró muchisímo en este, no sé si notaron que estaba un poco más maduro que los anteriores y que Bella volvía a tener su tono de sarcasmo y ALELUYA no estaba tan apagada xD Estuvo lindo el libro, leanlo si no lo han hecho ;)

 

En el día me la pasaba jugando con mis primas en la calle y esas cosas y justamente el Jueves 7 de Enero lo vi pasar. Era mi mejor amigo, aquel con quién jugaba todos los días desde la mañana hasta las horas tarde de la noche cuando contabamos historias de terror en su casa, aquel con quién había crecido y vivido tantas cosas en el verano y a quien había olvidado fisicamente, pero no su nombre. Gracias a Dios. Seguía siendo muchas pulgadas más grande que yo, estaba más robusto, pero seguía delgado, sus ojos eran aún más penetrantes, su nariz se había estirado más y sus labios se habían vuelto más rosados con aquella sonrisa impactadora. Tenía estilo moderno, pero sus ropas simples y de colores pastosos que lo caracterizan. Seguía siendo Alquimedin, solo que en versión más grande y... me atrevo a decir que mejorada :) Al cuarto día fuimos a el McDonald's en la ciudad capital, Chitré, de Herrera, toda la manada de locos, o sea, nosotros los primos Sánchez cuidados por la abuela y mi papá.

 

Al quinto, Sábado, llegaron mi duo-pack favorito, mis locos y divertidos primos varones Antony y Jorge y fuimos al río. Nos divertimos a montón todos y cada uno de nosotros. Las aguas del río estaban oscuras en El Bajo, una montaña que tiene varios potreros, detrás de ella pasa una parte del Río La Villa que cruza entre la provincia de Herrera y la de Los Santos. Es un hermoso río sólo que en algunas partes, porque no son usadas mucho por las personas, esta un poco lleno de muzgo y demasiadas piedras. Si viene, usen unas comodas Crocs :)

 

El quinto día de la supuesta semana en la que nos quedaríamos fuimos al La Barriada, un sector de Las Cabras donde hay muchisímas personas, es un poco más bullicioso y las casas estan más pegadas, esta rodeado de muchos maisales, pero dentro de la misma barriada no hay tantos árboles. El cumpleaños de Abel, uno de los primos de parte de madre de mi primo Hugo, era lo que se celebraba allí así que obviamente fuimos a su b-day. Estuvo algo entretenido, el dulce delicioso al igual que el tradicional Arroz con Pollo que sólo los panameños sabemos hacer.. AYAYAY! :)

 

El octavo día fuimos a ordeñar con el abuelo. Mi familia tiene mucho ganado y mi abuelo es el que cuida de ellos y de todas las cosechas que hacemos al año como caña de azucar y maiz. Entre las muchas cosas que hace al día, una de ellas es levantarse bien temprano en la madrugada para ordeñar las vacas. Llena dos garrafones el solito TODOS los días, claro, a veces recibiendo un poco de ayuda, pero practicamente él lo hace todo. A las siete los garrafones deben estar listos para que la compañia que compra su leche se lo lleve. Gana entre 400 y 500 dólares al mes. Por semana unos 100. Para mí, creanme, eso sería suficiente xD En la tarde-noche de ese dia fuimos al Jardín a hablar un poco entre tanta habladuría formamos peleas, discuciones y salieron algunos puñetazos, claro, entre los chiquitos. Ya para la noche vimos televisión, dando fin a aquel día.

 

Al siguiente día fuimos a darle la vuelta a la manzana más pequeña del lugar y conocimos unas amigas: Vianca, Veronica y a un amigo al que le dicen Tatico. A la noche de ese día vimos a Alquimedian, Toto, Johnathan y Carlos (un niño que en tiempos atrás me estrelló una pelota de Softball en la cabeza y al que perseguí lo suficiente hasta darle con puños y patadas. Así se manejaban las cosas entre los chicos y yo. Nadie me irrespetaba, yo no irrespetaba. No me golpeaban, yo no golpeaba. Me golpeaban, mejor preparense) estaban jugando fútbol en la calle. Los vi jugar por vario rato con Nazareth, mi prima y mejor amiga cuatro meses mayor que yo mientras hablabamos. Ella decía que le sorprendía que Alquimedin hubiese agarrado tanto musculo porque estaban jugando sin camisa todos excepto Carlos que es más pequeñito :/ Verlos allí jugando me hizo recordar que los bobos de Jonah (Johnathan) y de Alquimedin me habían estado tirando indirectas mientras daba la vuelta a la manzana y me los tope en el camino. Bah. Pobres si pensaban que me iba a fijar en ellos, o quién sabe...

 

Uno de mis días favoritos de la estadía fue el Viernes 15 de enero ya que aparte de que hice varias cosas, lo vi más a él. Fue algo tonto como mi primo Jorge se "perdió" en la nada, pero cuando finalmente supimos dónde estaba la sexta que lo buscaba, incluyendome definitivamente se calmo y se relajo por lo que fuimos a manejar bicicleta hasta que se hizo de noche y el partido de fútbol fue solo entre Alquimedin y mi prima Carla, luego yo, la espectadora y mis primos Hugo, Tony y Jorge nos unimos, pero Alquimedin salió. Uno de los sucesos más cool fue que cuando la pelota se fue bien, bien lejos y yo iba a buscarla, antes de disponerme a hacerlo le di una ojeada al chico que nos veía, él seguía pegado a su telefono oyendo música por un audicular, pero cuando di cuatro pasos para buscar la pelota el se paro de golpe y fue buscarla por mi *.*

Luego, cuando terminamos de jugar fútbol, llamamos a Nazareth para jugar al escondite o algo así, pero... una zorra se escapo en la casa de Alquimedin, justo frente a la mía. Más bien, encontraron a la zorra que se estaba comiendo sus gallinas y le pusiron caza. Estuvieron lanzandole piedras hasta que salió y la cortaron con un cole, no sé cómo le llamaran en su país, pero es una especie de espada solo que con el filo de un cuchillo y más grueso que una espada. Generalmente lo usan para cortar grama. Nazareth y yo salimos disparadas, de últimas, para ver a la estupifalta zorra muerta y él salió de su casa.

"¿Qué, es esto un zoologico o qué?" -preguntó.

"Si, ¿tenemos que pagar o es gratis? -le respondí aún más sarcastica que él.

Se quedo en silencio y se dirigió a ver a la zorra. Cuando nos aburrimos volvimos a nuestros planes anteriores, jugar. Él nos veía desde el portico de su casa supuestamente escuchando música. Jugamos y jugamos hasta que la polícia, que se convirtió en un auto con lucesitas arriba apareció, luego volvimos a jugar, pero al final a contar historias de terror. Bueno, una historia de terror porque Tony y Hugo se pusieron a llorar como cuando cae el agua de un grifo y así termino el día, con lloradas y con ese pequeño, pero hermoso gesto que hizo mi amigo por mi :)

 

Se aproximaba el tiempo de irse... nadie se quería despedir de nadie, pero fue algo inevitable que mi hermano menor y yo nos despidieramos de mi madrastra, de mi papá y mi hermana cuando partieron para Panamá. Ya para ese entonces tenía clara dos cosas: sólo disponía de dos semanas más sin mis padres mirando cada movimiento que hacía y de que era tiempo de romper algunas reglas, bueno, más bien, hacer cosas que no hubiese hecho jamás como volverme a enamorar. Había una tercera cosa... o me estaba enamorando de Alquimedin o mi pequeñisimo sentimiento de amistad hacia él estaba floresciendo de nuevo. Cualquiera de las dos cosas me estaba confundiendo y entre más me confundía más me hacía vulnerable a su penetrante mirada y a su burlona sonrisa, aquella que iluminaba y alimentaba mis días, aquella que hizo que insistiera en quedarme en casa de la abuela y convenció a mi padre reflejandose en mí. ¿Me gustaba o no? Esa era la pregunta correcta, pero no tenía respuesta. Aún no tengo respuesta y es algo imperdonable. ¡El maldito verano me estaba traicinando de nuevo..!

 

Los siguientes días no paraba de encontrarmelo o en la bicicleta camino a casa de Jonah o llendose a trabajar (porque él dejo la escuela para trabajar y ayudar en la casa a su mamá ya que su padre los abandono hace unos años..), pero lo encontraba. Poco después, nuevos pensamientos se asomaron a mi cabeza: Las Novenas. Las novenas de la Santa Patrona de Las Cabras: La virgen del Fatima estaban por comenzar por lo que todos iríamos. El primer día fue mágico. Mi abuela nos obligo a sentarnos en una silla cerca de la ventana tanto los espectadores de afuera podía ver adentro como los de adentro hacía afuera. Con el rabillo de mi ojo lo vi en la ventana viendome. Me sonreía por lo que traté de ocultar esa sonrisa mía que me sonroja sin querer cuando lo volteé a ver completamente. Nos quedamos viendo unos dos minutos, pero luego quité la mirada aunque sentía la suya sobre mí como un cuchillo que no quiere salir de tu piel, sólo que el cuchillo estaba clavado en mi corazón y él era el cuchillo. Seguramente... Tal véz... Simplemente me resignaba a quererlo y luego tener que perderlo o tener que sufrir. No quería considerarme una masoquista, pero era lo que era y no podía evitarlo. Sabía que en el fondo de mi corazón se escondía un amor por él, pero me negaba a aceptarlo. Me niego a aceptarlo.

Los siguientes días fueron más que un martirio, lo veía pocas veces y me negué a salir las veces que me lo pidieron para ir a Chitré. Estaba sucediendo otra vez. Esa cosa que me da que cuando alguien me atrae, no quiero apartarme del lugar en donde sé que está y ese lugar era Las Cabras. No saldría de allí, no quería, no podía y haría lo que fuese necesario para seguir pisando ese suelo, hasta ese momento.

Hubieron varias ideas borradas y tachadas por la imagen de su rostro.

Varias miradas de otros chicos más guapos sobre mí, pero ninguna se asimilaba a la intensa y encantadora que solo él poseía.

Nadie era como él.

Nisiquiera los otros de los que me he enamorado o con los que me he ilusionado. Nadie era Alquimedin, nadie poseía lo que él tenía sobre mí. En esos días sólo pensaba en estas frases de So Close de Jennette McCurdy: He's got a face straight out of a magazine, gotta pinch myself to prove he ain't a dream... I can't help but smile, everytime I see your face... I think that I might be goin' crazy cause my heart is your to have it hold or break, how we get to be So Close when we're so far away?...

 

El domingo 24 de enero fue otro de mis favoritos. Fuimos al río más claro, al de las canaletas, como le decían por allí. Sapo, el ayudante de mi abuelo para de vez en cuando de unos 18 o 19 años iba manejando el carro. Mi abuela, tía y primos ibamos detrás. Pasamos por el Jardín donde había un montón de gente hablando y esas cosas, entre tantos estaban los que ya he mencionado entre otros cuyos nombres no recuerdo. Cruzamos todo el río hasta llegar a una parte en la que está un árbol tirado frente a la isleta: una masa de tierra en el río a la que rodean dos corrientes de agua asombrosas. Todos nos zambullimos al agua... todos menos mi hermanito, Beto, mi primo Jorge porque se había cortado el dedo del pie con una roca en sus momentos de explorar el río pocos minutos atrás, mi tía porque tenía los problemas de toda chica que cada mes le pasa y mi abuela porque estaba durmiento a Beto.

El tiempo pasaba y pasaba y no nos dabamos cuenta... de repente Sapo que se había ido a otra parte regreso con Toto y otro muchacho, luego unos tres de los que oí que uno se llamaba Ian llegaron y al final llegó Alquimedin. Jugaron y jugaron en el agua y nos observaban por el rabillo del ojo, justo como yo lo hacía. Nos deslizamos por la corriente sin flotador, fue algo extremo. Exploramos un poco la isleta (como le dicen a la isla) y comimos en el río. El viaje estuvo demasiado entretenido.

 

El último día de la novena hicieron una procesión de la cual participamos toda la familia excepto el abuelo que se quedo en casa. En la procesión él iba agarrando a la virgencita de nuestro sector y por casualidad de la vida me toco ir a su lado, o más bien, un chico cambió de lado con él y terminó a unos centimetros de mí con la mirada tan baja como la mía y el paso tan adelantado, pero tontamente atrasado por los demás que iban llevando a la virgencita.. estabamos nerviosos, o, así lo sentí. La noche terminó con fuegos artificiales de miles de colores que se veían grandiosos en el cielo.

 

Aquí una muestra:

 

 

 

Hubo otro cumpleaños... el de mi tío Jorge, imagino ya saben de quién es el papá. También nos regalaron unas cajas de Christmas Child que estaban re-buenas con un montón de cosas espectaculares. Vi a una prima mía que tenía tiempo sin ver.. Melissa. No la había visto porque ella hace tiempo se fue a vivir con un chico del que se enamoró y él no vive por Las cabras, por lo que... no la podía ver, pero sí la vi Gracias a Dios y esta tan linda como antes. No ha cambiado nada. Eso sí, algo en su novio no me callo porque el chico siempre me miraba muy extraño cuando yo estaba en mi casa (ellas viven al lado, nos separa un potrero y ya)... se iba solo a los lados y miraba para mi casa de cualquier ángulo. No sé por qué, pero siempre, incluso aunque estuvieramos en la tienda (ellas tienen una) y con Melissa enfrente o me sonreía o se acercaba todo curioso. Si él piensa que se va a meter con mi prima y va a estar mirando a otras ESTA WRONG! Por lo que lo ignoraba lo más que podía y creanme que era siempre aunque ya saben hay veces que uno no se puede contener y da una miradita rápida. Lo miraba suspicaz, pero curiosa. Quería saber sus más oscuras razones para que me mirara de la misma forma, pero sus ojos negros no me dejaban entrar más que a una sonrisita reflejada y era todo.

Nazareth y yo comenzamos una novela: Noches sin Luna, es lo máximo. Vamos a tratar de continuarla lo más que podamos desde lejos y terminarla cuando nos volvamos a ver.

 

Me caí del techo ayudando a papá... Miren mi HORRIPILANTE RASPADA:

 

 

Lo sé. Más que una caída del techo parece que una bicicleta me hubiese pasado por el brazo. Esta horrible. Todavía la tengo, se esta curando. Aparte de esa raspada, tengo unos golpes en ambas piernas y en la muñeca izquierda. Duele cuando la aprietan, imagino que ya saben que no soy TAN buena con las cosas manuales... más bien CON NADA QUE TENGA QUE VER CON HACER COSAS DE LA CASA. Siempre que ayudo a mi papá me pasa algo, pero me gusta hacer más las cosas de hombres porque por lo menos ellos no necesariamente cocinan, laban, friegan, limpian... blah, blah! Aparte de que se divierten más. Tienen menos diversión, pero muchisíma diversión. Yo amo la adrenalina :)

 

Demasiado sobre eso. Los últimos tres días fueron GENIALES! :D Alquimedin se atrevió a hablarme, más bien, a coquetearme. Ibamos Nazareth, Beto, Ana y yo bajando una colina que esta en la esquina de la casa de mi abuela y da a otras casas, él estaba en una de las que esta al pie de la colina con Sapo y otros chicos. Pasamos por allí...:

"Hola" -dijo coqueto.

"Hola" -respondió indiferente Nazareth mientras lo ignoraba por completo.

"Hola, Valery.." -dijo aún más coqueto cuando notó que no le respondí.

"Hola" -respondí con una sonrisa cuando él me invito con una. ¡Rayos! No te pierdas en sus ojos, loca... -pensaba.

Nos tuvimos que devolver por el mismo lugar ya que a Nazareth le daba miedo pasar por el otro lado por las vacas que estaban sueltas y porque ella iba de rojo. Le rogué que nos fueramos por el otro lado, pero su terquedad ganó y nos devolvimos...

"Hola.." -dijo de nuevo.

"Hola" -le volvió a responder Nazareth.

¿Por qué s¿**** le respondes? -pensaba.

"Hola, Valery..." -volvió a sonreir a mi espalda. Está vez, ni le sonreí ni le contesté.

"¿Qué, ahora no me hablas?" -preguntó con tono de insulto. Lo miré con ironía en una pequeña media vuelta que hice para dar mi salida dramatica que luego se destruyó porque mi hermanito se cayó.

 

El penúltimo día me seguía saludando cuando pasaba en bicicleta y yo estaba en el portal o bajo un árbol jugando Carta Blanca en la computadora SIN internet que mi padre había traído. Ese día fuimos al río con tío Hugo y su esposa y con mis primos... Cuando íbamos llegando, él iba saliendo con otro par de chicos.

"Hola" -balbuceó sonriendome coquetamente. Me burlé con una pequeña risa muda y él sonrió más aún.

No fue la última vez que lo vi ese día. Cuando llegamos del río, Nazareth y yo, todas empapadas porque nos vinimos a pie para no mojar el auto, nos fuimos a bañar con agua normal, pero antes él, Sapo y Jonah llegaron en el auto de mi abuelo para dejar una mercancía. Me saludaron sin pena y yo a Jonah como siempre lo saludaba y le dedicaba una cálida sonrisa, mientras que a Sapo solo lo miraba, era interesante verlo porque era tan callado y tan misterioso que atraía mucho, pero era aún más interesante que él te mirará a tí porque te comía con la mirada, era muy intensa y provocativa llena de tantas emociones que no hay palabras para explicarlas... mientras que a él casi ni lo vi. Volvieron para ir a buscar la tercera carga y Nazareth y yo, ya vestidas y bañadas los acompañamos. Nos ofrecieron sentarnos adelante con ellos, pero les dijimos que el cielo -ya que estabamos en la cabina de la pickup- estaba muy lindo. Con esa respuesta ellos sacaron sus cuerpos del auto poniendose en los sillones y se unieron a nosotras desde allí hablando y riendonos todos.

Cuando terminaron el trabajo mi abuelo los llevo a la tienda para pagarles a ellos tres y a Julio, el primo de Jonah. Alquimedin estaba muy sonreido y todo eso hasta que de repente luego de que Jonah y yo nos estuviesemos riendo juntos y que al final el me tocará la cintura lo noté frío y enojado... agarro su dinero cuando mi abuelo le dijo algo y se fue. Pensé que Jonah se iba a quedar un rato en su casa, pero por no fue así. En cambio, hablé con Jonah en la calle cuando volvió porque Julio quería comer algo más y se devolvieron, pero no lo volví a ver a él, ni cuando me fui, ni después... ni en bicicleta en la mañana... nunca. No lo vi.

 

 

 

Capítulo 5: Recuerdos del Primer Amor (Parte 2)

 

Capítulo 5:

Recuerdos del Primer Amor (2)

 

 

 

 

Comenzamos a salir, cada segundo a su lado era como lo latidos de mi corazón, necesarios para sobrevivir, el era mi oxigeno, mi alma, mi todo, había llegado a ser mucho más que mi novio, también era mi mejor amigo. Nuestra relación era el centro de las de la escuela, todos se me acercaban, todos me conocían, pero para mí nada importaba más que él. Me había enamorado y no podía cambiar eso. Todo iba perfecto y eso hacía que me enamorara más y más y al mismo tiempo cuando tenía tiempo de pensar por mi sola me daba cuenta de que era aterrador ya que entre nosotros no habían peleas, no habían engaños, no había nada de lo normal como en las relaciones de mis amigas. Nuestra relación era única y cuando le comunicaba mis dudas solo repetía: somos únicos. Siempre me hacía sentir bien, siempre hacía que cada queja desapareciera porque cuando estaba con el éramos solo él y yo, pero cuando las cosas "normales" comenzaron a suceder entonces el miedo creció y más y más dudas arrasaron en mi cabeza.

Recuerdo aquella tarde como mi nombre completo; no lo había encontrado por ningún lado en la escuela y entonces decidí ir al campo de fútbol, siempre se reunía con sus amigos allí. No tuve que subir las bardas porque estaba allí en la escalera, parecía estar discutiendo con Lupita

- ¡No puedes hacerle esto! -le gritaba Lupita- ¡Ella es súper dulce y tan inocente para que la...! -entonces me pudo ver en el primer escalón de la escalera observándolo, esquivo a su primo y me paso por al lado sin siquiera saludarme. Miré a Ryan desde mi punto y el ladeó su cabeza así como movió su cuerpo hacia la derecha. Le seguí lo más rápido que pude y para cuando estuve casi pisando sus talones volteó bruscamente.

- ¿Ahora me persigues? -preguntó enojado- ¡No puedes estar en cada lugar en el que estoy, me tienes harto! -gritaba, me estaba gritando y me asustó tanto que mi cuerpo en alerta retrocedió un paso sin siquiera yo pedírselo. No sé por qué en ese momento a mi cabeza llegaron las imágenes de una mujer golpeada por su hombre, pero así fue, el se calmó al notar mi rostro de terror y me tomo entre sus manos apretándome fuerte contra su pecho y me susurró-: Lo siento -yo asentí con mi cabeza y lo rodeé con mis brazos aferrándome contra él.

- No me dejes -le rogué. No sé por qué percibía el abandono en esa escena. El suspiró tan fuerte que lo sentí en su pecho cuando se infló, entonces me apretó más y más a su cuerpo y me beso la frente. Agarró mi mano, entrelazando nuestros dedos y me llevó contra su pecho escaleras abajo. Llegamos al auto así y cuando alguien se aproximaba el hacía una señal para que se apartaran. Una vez en el auto me abrió la puerta del copiloto y subí dentro soltándole la mano lentamente porque lo que menos quería era que me dejará entonces cuando dijo que estaba bien lo deje y el fue al asiento del piloto, se puso el cinturón y a mí también, me besó la mano y arrancó el auto. Llegamos al auto-cine abandonado una calle después de la escuela y aparcamos, me soltó el cinturón y él se soltó el suyo, luego salimos del auto agarrados de la mano y entramos en una choza destrozada en la esquina del auto-cine, justo estaban allí sentados dos muchachos, nos adentramos en la choza hasta llegar a una puerta atrás, él la abrió y ante nosotros hubo una habitación completamente diferente a la anterior. Las paredes eran de cemento, estaban pintadas de blanco brillante y habían sillones por todas partes de diferentes colores, en la esquina había una especie de bar y en medio de la habitación alumbraba una bola de cristal como la de discotecas. Entramos y nos sentamos en uno de los primeros sillones. La habitación estaba completamente sola para nosotros, el había cerrado la puerta.

- ¿Qué es todo esto? -pregunté.

- Un escondite secreto -susurró pícaro. Yo le sonreí y él me devolvió la sonrisa agarrando mi mano y entrelazándola con la mía- ¿Sabes qué quiero?

- No sé -dije desconcertada- pero si me dices tal vez lo sepa.

- Quiero -se detuvo- que me muestres tu amor...

- Te amo.

- No hablo de eso... quiero que lo... que lo hagamos ¿me entiendes?

- Sabes que no estoy preparada mentalmente para eso, ya lo hemos hablado...

- Y te he entendido, pero es que ya no aguanto. Te amo y por eso te he esperado, pero ya no aguanto. ¿Sabes cuántas chicas desean que yo le haga esta proposición?

- Demasiadas.

- Exacto, pero sólo te quiero a ti.

- Lo sé, Ryan, pero no puedo

No contesto de inmediato. Se quedo en silencio por varios minutos hasta que contesto: - Está bien -trató de ser amable, pero de su boca solo se sintió la frialdad de aceptar aquello. Sabía que quería, pero yo no podía, no estaba lista, estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por el menos eso porque simplemente no podía.

Soltó mi mano y se levantó del asiento caminando hacia la puerta de nuevo, yo le seguí. Llegamos al auto y todo estuvo callado, ninguno de nosotros hablaba, me dejó en casa y no se despidió. Subí a mi habitación devastada. Lo que menos quería era pelear con él o siquiera que él me odiara por lo que aquella noche evalué cada cosa que podría pasar si lo... hacíamos. No estaba preparada, eso era un punto, pero estaba segura que con nadie podría ser mejor hacerlo que con él así que terminé por decirme a mí misma que si lo haría, si a él lo hacía feliz entonces a mí también. Al día siguiente se lo diría, pero no lo encontré y tampoco lo busqué lo que menos quería era que se enojará conmigo más de lo que estaba. Toda la semana fue lo mismo, no estaba por ningún lado hasta el viernes que lo vi pasar por el pasillo le sonreí, pero en vez de verme a mí saludó a otra chica del otro lado de los casilleros. Puso su brazo sobre los hombros de la chica y ambos se fueron, me miró mientras caminaba y yo a él, pero sus ojos no expresaban más que maldad, cuando se perdió en los pasillos y todos estaban en clase yo seguía en el pasillo... esperándole. No sé por qué lo hacía, pero lo esperaba, esperaba a que volviese allí y se burlará de mí porque me había asustado, pero no fue así. Jamás regresó y entonces mis pies comenzaron a correr en la dirección en la que él se había ido, pero antes de salir del edificio me detuve, nada iba a lograr siguiéndolo, sería mejor en otra ocasión.

Al lunes siguiente sucedió lo mismo, ya estaba devastada, nada iba a arreglar que él no me quisiese, nada podía hacer, él no quería hablar conmigo y yo no tenía fuerzas para hacerlo. Todos sus amigos me molestaban, las personas ya no se me acercaban, volví a ser la misma chica nueva de siempre y me dolía serlo sin tenerlo a mi lado. Ya nada valía la pena, había bajado las notas porque no estudiaba por estar llorando, ya no quería hablar con Lupita que era simplemente la única amiga que tenía porque tenía miedo de que me recordará a su primo o que tuviese que hablar con ella de aquello, no quería hablar con nadie sobre eso. En los descansos me iba al campo de fútbol, me sentaba en la última banca y solo veía a lo lejos.

Para el miércoles, dos semanas después de lo sucedido estaba aún peor. Estaba sentada como todos los días en la última banca, entonces escuché un ruido que provenía del cuarto de abajo -la oficina del entrenador-, baje las escaleras y abrí la puerta, no sé, por instinto y allí estaban ellos, besándose sobre el escritorio del entrenador, era asqueroso el simple hecho de verlos, me frustraba, se detuvieron al verme unos segundos después, yo seguía en la puerta mirándoles, entonces él camino directo hacia la misma enojado a tratar de cerrarla en mi cara, pero lo detuve con la mayor fuerza que pude, estaba enojada y dolida, una combinación extraña, pero tuve fuerzas para evitar que cerrara la puerta. El me observaba desconcertado ya sin empujar la puerta, entonces la dejé, di un paso al frente y me crucé de brazos.

- ¿Tienes las agallas de hacer esto, pero no de terminarme de una vez? -pregunté.

- ¿Lo querías oficial? -preguntó también cruzado de brazos.

- Responde a mi pregunta -le desafié.

- Tú has lo mismo. Me tenías harto y ahora tengo lo que quiero con alguien mejor que tú, ¿tanto te duele? -arqueó una ceja.

- Me dolía y admito que me duele, pero ¿sabes qué? Me das lastima.

- ¿Yo a ti? Más bien tú a mí y por eso es que estuve contigo porque sabía que iba a pasar lo que te pasa ahora, degradación, eso era lo que ibas a recibir y tuve lastima y te salve, sigo siendo el bueno de la película ¿no crees? Sólo te pedí una cosa, una.

- Entonces todo lo que dijiste era mentira...

- ¡Todo! -gritó- Incluso que alguna vez te quise -lo observé por unos segundos. Su rostro estaba serio, su voz era seria, todo en el era serio. Se sentía la frialdad salir de su ser, me odiaba, lo odiaba, nos odiábamos y me dolía. Ya no era el Ryan que yo había conocido, era un papel sin vida con cuerpo de humano lo que estaba frente a mí y era repugnante, frío y repugnante.

- ¡Te odio! -le grité y rompí en llanto, no era mi plan, pero sí era lo que mi cuerpo quería. El pareció dar un paso atrás corrompido, pero tal vez era objeto de mi imaginación como alguna vez creerle que había existido algo llamado amor entre nosotros dos. Antes de caerme, estrellar la puerta y salir corriendo les dije, más a ella que a él: -Espero que nunca te enamores de él y si lo haces que no sufras nunca como yo -y entonces lo hice.

Corrí y corrí hasta llegar a la puerta de la escuela y de la nada me detuvo Lupita.

- Por eso era que discutía con él, el otro día -comenzó, su tono era de decepción-. La chica con la que lo viste se llama Elena, acaba de llegar de Francia y está dispuesta a hacerlo con él cuantas veces el quiera -su rostro era de asco-. Lo siento, ______, de veras que sí -me abrazó.

- ¡Yo lo iba a hacer! -gritaba desesperada mientras ella me abrazaba sin soltarme siquiera por los pequeños golpes que le daba en sus costados. Estuve así por más o menos quince minutos hasta que me rendí.

Lloraba desesperada y termine gimoteando. Golpeaba exasperada y termine rendida. Gritaba irritada y termine en sollozos. Yo sí lo había amado y era capaz de cualquier cosa por él, pero todo había terminado, ahora todo sí había tenido su fin.

- Vamos por un café -sugirió Lupita cuando ya me había calmado. Me limite a asentirle y la seguí. Seguramente no volveríamos por lo que antes agarramos nuestras bolsas. Llegamos al café de la esquina, siempre iba allí con Ryan, tenía un estilo retro que nos encantaba, pero ahora no éramos nosotros, era yo, sola.

- ¿Nunca me quiso, no es así? -pregunté revolviendo mi capuchino una y otra vez.

- Supongo que sí -respondió Lupita- fuiste su primera novia oficial, las demás, incluyendo está, son sólo jueguitos que tiene. Contigo se abstuvo a tener sexo con diferentes chicas, no lo tuvo con nadie, te esperaba y sus amigos se comenzaron a burlar, el cómo cabeza del grupo no puede soportar burlas, él las hace y entonces cuando ya supo que no podrían, simplemente...

- Me dejo -terminé su frase. Ella asintió levemente y yo perdí mi mirada en el capuchino. Estuve así por unos minutos y luego lancé mi cuchara al piso, estaba enojada, ella se sobresaltó y comencé a llorar... de nuevo- No puedo creerlo, Lupita -le miré- no puedo creer que yo me enamorará de él y que luego, como si nada, me dejará, me engañará. Yo estaba dispuesta a todo por él, pero ya no vale la pena... -miré hacia la ventana con mi barbilla apoyada sobre mi brazo- Lo amaba -finalicé y me ahogué de nuevo en los llantos que tanto odiaba porque él los provocaba en mí, siempre lloraba por él, aún seguía siendo él y eso me hacía recordarlo a él. Me prometí a mí misma olvidarlo, sacarlo de mi mente en aquel momento, hundida en mis lágrimas, hundida en el dolor, hundida en el enojo que él provocó.

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- _______, ya llegamos -anunció Josh parqueando el auto y quitándose el cinturón. Demoré en asimilar que ya habíamos llegado por lo que antes de bajar y que me viera en la luz toqué mis mejillas, como lo imaginé, estaban mojadas, repletas de lágrimas saladas que habían recorrido por ellas durante todo el camino, pero que Josh no había logrado ver por lo oscuro que estaba todo y daba gracias a Dios por eso. Las sequé lo más que pude con mi antebrazo y salí del auto. Seguí a Josh por detrás para evitar que me viera, tal vez mis ojos estaban irritados y eso sería motivo que preguntas a las que obviamente no podía responder o aún no sabía cómo hacerlo.

Subimos las escaleras, yo seguía justo detrás de él, ausente en mi pesar. Lo que más me enojaba de seguir llorando por lo mismo era que era cierto que aún no lo superaba y no poder superar a Ryan significaba una debilidad en mí, aún con que había podido vivir los últimos 2 o 3 años sin el por tratar de fingir que nunca existió, cada vez que lo recordaba era aún más doloroso. Dolía decir su nombre, dolía recordar su mirada, dolía sentir sus roces en mi cara y sus dulces labios aún en los míos, dolía todo sobre él, pero más dolía que yo no pudiera olvidarle.

Entré a mi apartamento y Josh al suyo, creí sentirle viéndome entrar al mío y trancando la puerta, pensativo, esperando algo, pero tal vez era el simple hecho de que tenía miradas por doquier en mi imaginación. Me tiré en la cama tratando de evadir a Ryan de mi cabeza, tratar de pensar en otras cosas... ¡Otras cosas! ¡Los Jonas! Recordé al instante que debía avisarles que iríamos mañana a la ciudad por lo que agarré mi celular y escribí:

Hola Nick, es _____. Hablaba, bueno, te escribía para decirte que iremos mañana a la ciudad de nuevo. Me compraran un auto :) ¿Pueden unírsenos?

Agarré mi iPod y me dispuse a oír música mientras esperaba su respuesta, siempre buscaba al azar a los artistas, salió Boys Like Girls, hice click y se abrió todo su disco de Love Drunk, puse The First One, no sé por qué la puse pero parecía la mejor opción y definitivamente lo era. Al minuto 1:34 vibró mi celular, me sobresalté en la cama y de un tirón saque los audífonos de mis oídos, jamás había estado tan feliz por recibir una respuesta y menos después de haber llorado tanto. Me senté en la cama con el celular en mi mano y con una sonrisa de oreja a oreja ¡Vaya que estaba feliz! Abrí el mensaje y allí estaba su respuesta:

 

¡Hola ______! No esperaba que nos viéramos pronto, pero ahora que es así, estoy feliz. ¡Claro que podemos! Dime cuándo y dónde :)

Apreté "responder" de inmediato y escribí:

Nos encontraremos con mamá al medio día en 717 Olympic, en el apartamento 34, ¿sabes dónde es? Es cerca del Museo, unas calles después.

Unos segundos después recibí su respuesta:

 

Yo no, pero al parecer Joe sí. Nos vemos allí mañana.

No sabía qué responderle, por lo que deje el celular sobre mi mesita de noche y decidí darme una ducha, sí, a las once la noche más o menos. Me alivio que el agua estuviese tibia y no helada. Salí del baño, me sequé el cabello y mi cuerpo con la toalla, luego me puse mi pijama, unas medias cálidas, me hice una trenza y me sumergí dentro de las sabanas de mi cuarto. Apagué la lámpara de mi mesita y el cuarto de oscureció, solo había luz proveniente de la ventana, por lo demás era sólo oscuridad, agarré mi celular y lo puse debajo de la almohada -como todas las noches- entonces me dispuse a dormir. Estuve dando vueltas en mi imaginación, contando ovejas, cantándome alguna canción y hasta que todo comenzó a temblar incluso mi cabeza, me sorprendió lo asombrosa que podía llegar a ser mi imaginación, entonces traté de controlarla para que se detuviera, pero después de esperar más de cinco minutos abrí los ojos de una. ¡Un temblor! -estaba a punto de gritar, pero entonces recordé que mi celular estaba debajo de la almohada, lo saqué y miré que había un nuevo mensaje:

Sueña con los angelitos, ______.

Otra gran sonrisa se dibujo en mi cara; era un mensaje de Nick. Apreté el teléfono contra mi pecho y me volví a acostar anonadada con esa sonrisa de estúpida dibujada en mi cara. Logré conciliar el sueño en tan poco tiempo que me pareció magia.

A la mañana siguiente me desperté temprano. ¡A las ocho de la mañana! Me vestí para salir de una vez ya que conociendo a Josh no me dejaría cambiarme de nuevo si teníamos que salir rápido. Me puse unos jeans ajustados, unas botas marrones que llegaban hasta unas pulgadas debajo de mi rodilla, una camisa a cuadros negros y rojos arremangada hasta mis codos y un bolso crema a juego en la que llevaba mi cámara, lista para arrasar los autos, lista para ir a la ciudad.

Salí de mi apartamento, cerré y caminé unos pasos hasta la puerta del de Josh y su padre, toqué, Josh semidormido abrió unos minutos después, cepillándose los dientes, esa imagen provocó una carcajada de mi parte y un flash de parte de la cámara que acababa de sacar. Eso lo sobresaltó y cerró bruscamente sus ojos, yo seguía riendo.

- ¿Qué pasó? -preguntó cuando ya se hubo acostumbrado a la luz.

- Esto -dije al mismo tiempo que le entregaba la foto que había captado, él la miró por unos instantes en los que para entonces ya estaba dentro- Sales tan lindo -bufé.

- Esto no es gracioso -protestó mientras cerraba la puerta- ¿no se la mostraras a nadie o sí? -lo miré confusa entre si era bobo realmente o era el efecto de seguir casi dormido.

- Josh -comencé- ¿cómo se la mostraré a alguien si la tienes tú?

- ¡Oh! -exclamó- Lo siento, es que... -bostezó- apenas despierto y anoche me la pase viendo La Máscara con Jim Carrey.

- ¡Pues despierta! -casi grité.

- Ya va, ya va, déjame arreglarme y mientras prepara el desayuno.

- Claro, jefe -hice una señal y él se rió, entonces ambos nos pusimos a hacer lo que debíamos. El desayuno, preparado por nosotros dos -no por el señor Simon- era cereal con leche y listo. Para cuando ya había terminado de poner todo en la mesa y estaba sentada esperándole mientras veía caricaturas él ya estaba allí con su cabello mojado, sus pantalones puestos y sus zapatos, sin camisa y con la toalla sobre su cuello. Comenzamos a comer.

- ¿Qué te pasó anoche? -preguntó mientras se llevaba una cucharada de cereal a la boca. Le miré desconcertada- Te fuiste sin despedir y eso no es algo "normal" -hizo unas comillas aéreas- en ti.

Comencé a rascarme el cuello en busca de alguna mentira que pareciera real, pero no la encontré y si lo hacía el definitivamente me descubriría y eso ponía en riesgo ir a la ciudad, de eso estaba segura, por lo que decidí contar la verdad.

- Recordaba... -tragué- a mi primer amor -el comenzó a reírse descarriadamente y yo le miraba desconcertada sin entender esa acción porque no le veía la gracia al asunto. Fruncí mi ceño después de unos minutos tratando de entenderle, pero no lo lograba, entonces se detuvo.

- ¿Tu...primer...amor? -preguntó entre risitas.

- Si, ¿qué tiene?

- Es que, no sé, es raro porque se supone que cuando las chicas recuerdan eso se ponen todas felices y tú estabas triste y llorabas, digo, no de felicidad por recordar tal bello momento, sino como de odio o repugnancia, ya sabes, todo un cuento de hadas.

- Es porque el mío pasó de cuento de hadas a páginas negras -aclaré.

- Uh -sacudió su cabello mojado- lo siento.

El resto del desayuno estuvo tranquilo. Josh lavó los platos y se dispuso a ponerse un suéter, yo seguí viendo mis caricaturas. Cuando Josh salió de la habitación con su camisa blanca de mangas largas ya puesta y agarró la llave hice la pregunta que tanto me había estado perturbando durante los minutos que lo veía lavar los platos, mientras veía caricaturas y cuando se fue a poner el suéter:

- ¿Te has enamorado? -me miró por unos minutos directamente a los ojos y después de un rato se comenzó a reír de nuevo.

- ¡Claro que no, _____! -dijo entre risas, yo me encogí de hombros y le sonreí- Vamos, trae tus cosas que debemos irnos ya o llegaremos tarde.

- Claro -dije al tiempo que agarraba mis cosas y le seguía.

vvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

 

 

Hola chicas.

Más de 60000 caracteres los que acaban de leer en estas dos partes del quinto capítulo de está novela, los cuales, espero hayan disfrutado de esquina a esquina.

Disculpen por la molestia de tener que leerlo en dos partes, pero metroBlog no me dejaba de otra.

¡Feliz Año Nuevo! Y este es mi regalo para ustedes ;)

 Finalizado finalmente, después de varias peleas por TANTAS COSAS! Desde perfeccionismo hasta cambios, desde cambios hasta conexión de internet, desde conexión de internet a salidas y desde salidas hasta EN FIN! Tantas cosas, pero finalmente aquí está y no podría estar más feliz de compartirlo con ustedes ya que; Chicas, nunca podré terminar de agradecerles todo su apoyo, pero espero que un simple: Gracias pueda llenar un poco de aquello que ustedes me dan, aunque sé que lo que les doy es poco, lo de ustedes es definitivamente mucho para mí y las quiero, como no saben :)

 

Y bueno, para finalizar. Les pido por favor se pasen por la novela de mi amiga Guadalupe, sí, en ella fue inspirada "Lupita" ya que ella quería aparecer en mi novela y pues, le dí el gusto ;) Ahora, ella escribirá una y espero se pasen, apenas comienza, se llama: Love Victim o Mixed Up, aún no estoy segura y la pueden checar en este link -----> http://lost-in-some-paradise.metroblog.com/

 

Hasta pronto.

- ValS!

v

Capítulo 5: Recuerdos del Primer Amor (Parte 1)

   

Capítulo 5:

Recuerdos del Primer Amor

 

 

 

 

Mamá, desde el sofá de enfrente, con aquella postura observadora e intrigante nos miraba muy detenidamente. Josh, como si nada, miraba alrededor de la pequeña sala de mamá, traté de seguirle dándome cuenta de que había hecho unos cambios desde la última vez en que había estado allí; la mesa redonda de madera ya no estaba, ahora era reemplazada por una rectangular de cristal que tenía una especie de cesta de metal negro que guindaba de la misma sosteniendo unas revistas de cocina, el pasatiempo que mi mamá había adquirido en los últimos años; había una lámpara de cristales justo encima de la mesa de cristal, los cristales alumbraban el lugar de una manera celestial y la alfombra de pieles blanca simplemente hacia que se sintiera especial estar en ese lugar.

Mamá era muy buena decorando lugares, supongo que por eso era decoradora de interiores, entre muchas otras cosas que hacía. Parecía entretenido recorrer el lugar con la mirada y grabarse cada detalle, una especie de ejercicio, por lo que continúe. Las paredes estaban pintadas de un blanco como el de la nieve, como el de una página blanca, en ella reflejaban los cristales de la lámpara, como dije: haciendo del lugar celestial. El sillón en el que estábamos Josh y yo era de caucho negro y el de mamá era también negro, pero como con plumas, subí mi mirada y me encontré con la de ella y al instante con una sonrisa que no supe definir de qué se trataba, pero le respondí con otra de felicidad extrema.

 

- Lindo lugar -dijo Josh dando una última mirada a la sala y luego, enfocándose en mi mamá quién al oírlo volteó desconcertada y se rió de sí misma.

- Gracias... ¿Josh, no es así?

- Si, Clarissa, si así se le puede llamar.

- Claro, si es que tus padres te educaron así.

- Llamó a mi papá por su nombre y llamaba a mamá por su nombre también -la voz de Josh parecía quebrarse en las últimas palabras que pronuncio. No había mencionado que su mamá... había pasado al otro lado. Decir la palabra correcta no era algo que había aprendido, ni siquiera su sinónimo era algo que pudiese pronunciar, por miedo quizás o tal vez porque no quería que nadie cercano a mi... se fuera, pero es que ya había imaginado a mi madre en esa condición varias veces en el tiempo que pasaba con papá sin recibir ninguna de sus llamadas. No sabía por qué, pero siempre pensaba que el alcohol la consumía y la hacía desaparecer.

No atormentaba a mi padre con mis pensamientos por respeto a que él nunca me atormentaba con los suyos, que sabía que podían ser hasta más agresivos y brutales que los míos, por lo que trataba de entretener mi mente en cualquier otra cosa, menos pensar, en aquello.

 

- Lo siento, no lo... -trató de corregirse, o algo así.

- No, tranquilícese -sonrió- fue cuando tenía tres años. Supongo que su rostro se desvaneció de mi cabeza y no me mortifico porque no llegue a conocerla a fondo, pero... si pude sentir su amor y eso me dice que ella existió -respiró- eso me reconforta -no sabía qué hacia Josh para ser tan directo en ciertos puntos delicados haciéndote sentir bien y mostrándote su fortaleza, casi regalándotela, pero lo lograba. Era impactante y algo que... definitivamente todos deberían aprender. Hablaba de su madre como el punto de amor que siempre tendrá en su corazón, pero al mismo tiempo admitía que no se mortificaba por el hecho de que... ya saben, no estuviese aquí, que había aprendido a seguir adelante y que en los momentos en que la necesitó siempre supo que ella existió y eso, ese simple hecho, le hacía feliz.

 

Mamá le miró asombrada, justo como yo lo estaba y le regaló una cálida sonrisa. Luego sacudió levemente su cabeza y respiró profundo.

- ¿Y bien? -aplaudió celebre- ¿Quieren algo de tomar o están bien? -pasaba su mirada de los ojos de Josh a los míos y al revés con una sonrisa gigantesca.

- Yo solo necesito un poco de aire -dijo Josh cuando la mirada de mi mamá llego a él de nuevo. Me miró y luego a ella, luego se puso de pie, se estiró y camino hacia el balcón.

Cuando ya estuvo fuera, y desapareció de la vista de ambas mamá se sentó a mi lado y cruzó sus piernas, dio un vistazo al balcón y luego volvió a verme con una sonrisa de oreja a oreja, picara, diría yo.

- Con gusto acepto que sea tu novio.

- ¿¡Qué!? No, no, no, no, no... ¿Josh? ¡Estás loca, completa e irrevocablemente fuera de cualquier límite humano de comprensión! ¿Qué te pasa?

 

Está bien. Una cosa era que eso viniese de Lupita y otra, muy diferente, era que viniese de mi mamá. Personas locas, directas y sobrepasadas como Guadalupe eran comprendidas perfectamente teniendo una perspectiva primeriza sobre la amistad de Josh y mía, pero esa no era mi mamá. No se le pasaba, jamás se lo pasaría. Ni en un millón de años. Tal vez un adolescente sin cerebro diría eso, pero es que ¿Josh? El era una especie de hermano menor para mí, solo que hasta más maduro que yo y con licencia de conducir, claro. Nada, absolutamente nada pasaría entre nosotros nunca.

 

- Piensas demasiado -interrumpió mi madre- ¿eso quiere decir que te gusta? -arqueo una ceja y se mordió el labio inferior entusiasmada-

- Mamá -me miré seria- somos sólo amigos y espero que así se quede ¿está bien?

- ¡Blah! -se cruzó de brazos y torno su cuerpo en otra dirección- Tienes que aprender a superar a Ryan -sentí, en ese momento como un escalofrío recorría mi cuerpo desde por toda mi columna vertebral e hice lo mismo que ella, torné mi cuerpo en otra dirección y apreté los puños enojada.

Ryan... el primo de Lupita, mi primer amor, mi primer dolor, todo en un año, el primero de preparatoria. El sólo recordar las cosas que habíamos pasado me hacía sentir muy feliz, pero al terminar esos recuerdos llegaban los dolorosos, las traiciones y un corazón roto. Había aprendido a guardarlo, no pensar en ello y lo lograba, siempre lo hacía, pero definitivamente mamá había dado en el punto de degradación: los recuerdos del primer amor, aquellos que me perturbaron por mucho tiempo y que, como dije, había aprendido a guardarlos, pero ahora, el llegaba a mi cabeza como si fuese parte de mí de nuevo, lo recordaba perfectamente, creo que su rostro había llegado a la memoria de largo plazo porque mi subconsciencia había hecho de mí una gelatina, sí, inestable el primer día en que lo vi y en el que él me vio. Sus ojos marrón claro, su cabello negro bien cortado. Recordaba su pantalón ajustado de color negro y recordaba la camisa azul claro que llevaba aquel día, tan adherida a su cuerpo que dejaba ver su fuerte abdomen. No era el típico chico popular que jugaba fútbol americano o siquiera el basquetbolista sensual que llamaba la atención, él era el que comandaba a esos chicos, una especie de mentor, el chico malo de la escuela, pero tan atrayente y bonito que olvidabas que era así. Yo no lo supe hasta después. Como dicen: el amor ciega y él me cegó.  

. 

 

Aquel primer día de escuela me encontraba en el parque de la misma después de la clase de Matemáticas Avanzadas, se suponía que debía estar en la clase de idiomas presentándome frente al grupo o algo así, pero no pensaba ir y encontrármelo, si habíamos estado las tres horas anteriores juntos, no cabía duda que era un posibilidad hacerlo, y fue así. Lo encontré, mejor dicho, me encontró y allí comenzó.

- ¿Es un lindo lugar, no crees? -preguntó. Yo asentí y el sonrió- ¿Puedo sentarme?

- Mm... claro -me hice a un lado en la banca y él se sentó, mirándome directamente.

- Está bien, iré sin rodeos, ¿quieres que te lleve a casa cuando termine la escuela? Te he estado mirando y me debes una por ignorarme en la cafetería -bufó, yo me reí y finalmente le miré a los ojos casi cayendo en sus brazos, sentía mi cuerpo derretirse ante esa mirada intensa, pero dulce a la vez. Los nervios atacaron, veía todo movido y suponía que debía estar sudando ¡Rayos! Volteé mi cabeza bruscamente, si había sido así en la primera vez que lo vi directamente a los ojos, tan cerca, estando en el auto definitivamente iba a ser peor, tal vez si desaparecería como el agua derretida en el sillón del copiloto y lo vería reírse de mí.

- Si no quieres, entonces te seguiré persiguiendo. No me gustan los "no".

¡Miércoles por la tarde! Estaría detrás de mí todo el resto de la escuela. Apenas eran las doce, serían 3 horas más de tortura... era mejor soportarlo unos minutos de la escuela a mi casa que tres horas por lo que saqué fuerzas de no sé dónde y le miré sonriendo.

- Prefiero que me lleves a casa, digo, no quiero que... me persigas.

- Llevarte igual no cambia las cosas, pero bien -se puso de pie- trataré de no hacerlo, ______ -se inclinó frente a mí y me regalo un beso en la mejilla- Te esperaré en la puerta de tu última clase, sé que es Biología, no tienes que decírmelo -me guiñó el ojo y comenzó a caminar, pero se detuvo y giró su cuerpo- será mejor que vayas al baño si no quieres que te encuentren aquí. No hay clases libres a esta hora y se acuerdan de todos los rostros de los chicos nuevos, chicas, en tu caso. Hasta luego -y prosiguió caminando con un movimiento espectacular, pero justo antes de llegar al edificio siguió el camino que daba afuera de la escuela y subió en un Jeep que arrancó y se fue.

 

 

- ¿Y bien? -suspiró mi madre interrumpiendo mis pensamientos- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te quedas en Pasadena si te puedes quedar aquí conmigo?

- Bueno -ambas seguíamos sin mirarnos- voy a estudiar en unas universidades por Pasadena y me quedaría contigo de no ser porque no contestabas mis llamadas, ni querías hablar conmigo -le miré desafiante.

- Pues yo no tengo la culpa de que dijeras "mamá te he extrañado mucho pero no puedo pasar el verano contigo" -dijo imitándome y mirándome igual de desafiante.

- Si no hubieses cortado hubieses escuchado lo siguiente: "porque me quedaré a vivir contigo en Los Ángeles por los siguientes 4 o 5 años" -su boca se abrió poco a poco de la pura sorpresa. Había dado justo dónde quería y esta vez, yo era la ganadora. El silencio arrasó la habitación de nuevo y desafortunadamente eso dio paso a los pensamientos de nuevo. Estaba segura que no se irían hasta que la historia terminará y yo llorará, lo trágico era que no podía llorar frente a mamá por lo que cuando viniese tenía que armar una buena estrategia para agarrar una supuesta rabia con ella y llorar. Lloraba cuando me enojaba, todos lo sabían, ese era el punto, eso era lo que decía que estaba enojada, hasta los golpes contra algo eran señal y entonces sin señal volvieron a aparecer los pensamientos de... Ryan.

 

.

 

Caminé dentro de la escuela y seguí sus indicaciones, me quedé en el baño. Cuando sonó el timbre indicando el cambio de hora salí del mismo, justo en la puerta estaban unas cuantas porristas con unos chicos de allí. Les eche un vistazo y después comencé a caminar despacio preventiva, mirando a todos lados.

- ¡______! -gritó alguien. Entonces me detuve. Vi como una de las porristas se despidió de los chicos y se apresuró a caminar conmigo- Me llamo Victoria -nos estrechamos la mano- Noté que no llegaste a idiomas, se supone que debías estar allí, la profesora llamó por ti, pero nada y me mandó a buscarte. Nunca te encontré, ¿adónde fuiste? -iba a inventar algo, era bueno, pero como si nada la chica puso su dedo índice frente a mi boca y ladeó la cabeza como buscando qué decir- No me digas -sonrió nuevamente mirándome- te encontraste con Ryan justo antes de su escape de Física -¿cómo diablos ella sabía eso?

- -dije, no era buena mintiendo, pero si combinaba una mentira con una verdad entonces sí funcionaba-, justo después de salir de la enfermería -contesté agradable, demasiado para el enojo que llevaba por dentro- Me dolía el estomago y fui allá. La enfermera me dijo que viniese al baño y sacará lo que llevaba dentro. Nunca vomité, desafortunadamente -me detuve en mi casillero.

- Que raro porque allí fue el primer lugar al que fui y pregunté por ti ya que llevan un registro de los estudiantes que van, pero no apareciste...

- Insiste en que no me apuntaran -me apresuré a contestar. ¡Vaya que era buena en los interrogatorios esta Victoria!

- Mm... ¿Te doy un consejo?

- Sí, claro -dije nerviosa.

- No te enamores de Ryan. Lo conozco mejor que tu.

- ¿Es acaso tu -me detuve, pero continúe- novio?

- ¡Por favor! -rió- Salir con el sería lo último que haría ¿entiendes?

- Supongo.

- Eso espero -sonrió de nuevo, tan dulce, que parecía que la que me hubiese estado hablando tan agresivamente no existiese y se fue, la seguí con la mirada, pero entonces Ryan venía en el camino justo hacía mi. Prácticamente metí mi cabeza en el casillero supuestamente buscando un libro y entonces llegó.

- Hola -sonrió. Saqué mi cabeza y para mi desgracia choqué contra la puerta del casillero. Qué suerte la mía. El rió, pero luego comenzó a sobar mi frente cuidadosamente- ¿Tan nerviosa te dejo la bruja esa?

- ¿Quién? ¿Victoria?

- Sí. ¿Quién puede ser más bruja que ella? -dejó de sobarme, y magicamente ya no me dolía.

- No sé -reí- la profesora Mitre, ella sí da miedo -ambos comenzamos a reír como locos.

- Aparte de dulce, bonita y extremadamente tontita -hice una mueca de asombro- eres graciosa, un paquete completo. Me gané la lotería con solo estar aquí, a tu lado -sonrió.

 

 .

 

- Lo siento -interrumpió mi mamá de nuevo. Los pensamientos se esfumaron en el mismo son- supongo que me deje llevar y no supe escucharte. Lo siento. Siento no haber contestado tus llamadas, ni correos, siento más aún, no haberlos leído, siento haber tratado de olvidarte cuando tú y yo sabemos que no podría ser jamás. Lo siento y sabes que para una madre decirle a su propia hija que lo siente no es algo fácil, se supone que nosotras somos las que siempre tenemos la razón porque hemos vivido más, pero tú y yo sabemos que yo no soy en realidad una mamá normal, yo soy...

- Diferente -termine su frase y ambas sonreímos mirándonos- en una buena manera -reí, reímos, nuestros ojos se aguaron y entonces venía la parte emocional, la que me gustaba- Te quiero, mamá.

- Te quiero, _____ -sí, el abrazo sucedió, el beso en la mejilla y de nuevo el abrazo. Ella era diferente, una especie de mamá con la que no te daba pena hablar sobre chicos porque ella ponía el tema, una mamá demasiado "joven" para mi gusto, pero alocada y muy dulce para los malos ratos, siempre estaba allí, no físicamente, pero sí de modo espiritual, mi mamá podía ser no la mejor, pero sí una de las personas más bellas del mundo, digo, todos cometemos errores, ella cometió los suyos y aunque haya tratado de borrarlos con un mal vicio, la amaba. Era mi mamá y eso nada, ni nadie lo podría cambiar.

- Vendré a visitarte todo el tiempo que pueda... -se oyó una carcajada detrás de nosotras, Josh.

- Claro, cuando tengas auto -advirtió. Lo fulminé con la mirada, alzó sus brazos en forma de defensa y después se relajo poniendo sus manos en los bolsillos- Tú no eres la que sufre de la espalda a los dieciséis por manejar desde Pasadena hasta acá cada vez que viene. Posdata: eres la que no tiene auto, ni -hizo una pausa, dramática, supongo- licencia.

- ¡Ahí odioso! -le tiré una almohada y entonces mi mamá comenzó a reírse- ¿Y tú por qué te ríes?

- Es que el chico es bueno, _____. Muy bueno.

- Bueno, ¿quién me enseña a manejar?

- Espera... -dijo Josh- ¿Es que ni siquiera sabes manejar? ¡Vaya! -comenzó a reírse y mi mamá lo acompaño. Se reían tanto que estuve a punto de comenzar a hacerlo también, pero debía mantener mi postura de ser la burla, ya saben, la de enojo y esas cosas.

- ¿Terminaron? -pregunté enojada.

- No, espera -advirtió entre risas Josh- Ha-Ha-Ha -rió sarcástico- ahora sí.

- Estas... muerto -comencé a corretearlo por toda la sala. Entonces el tropezó con una planta y cayó al piso, pude detenerme antes de caer sobre él y le cogí las llaves- ¿sabes? Aprenderé con tu auto...

- ¿Qué? ¡No! -se puso de pie.

- ¿Por qué no? Dijiste que era una chatarra -arqueé mis cejas.

- Pero me costó mucho hacer de la chatarra un gran auto. No dejaré que lo dañes.

- Te debo un regalo de bienvenida, pide un auto y es tuyo -interrumpió mi mamá.

- ¿Ves? ¡Ahí tienes! -sonrió Josh arrebatándome las llaves.

- Bien, nos vemos mañana aquí como a las doce del medio día y vamos a comprarte un auto. Quizás mejor que el de Josh -sonrió mamá.

- No creo que sea mejor que el mío, pero... podría tratar de mejorarlo -contestó Josh.

- Será mejor -concluí.

 

Estuvimos hablando de varias cosas después de eso hasta que se hicieron las ocho y nos despedimos todos. Josh prometió traerme y acompañarnos a comprar el auto. Me seguiría quedando en Pasadena en el apartamento del papá de Josh, pero vendría a visitar a mamá los fines de semana y ella iría a Pasadena cuando pudiese, estaríamos en contacto y eso era lo que importaba. Tomaría clases de manejo durante el resto del verano tres veces por semana con una academia de manejo y sacaría mis permiso, aprendería con el viejo auto de mamá para no estropear el mío y una vez tuviese mi permiso entonces usaría mi auto, el cual, estaría esperándome en el aparcamiento del apartamento de mamá. Todo estaba arreglado y Josh y yo exhaustos. Como estaríamos en la ciudad mañana me tocaba mandarles un mensaje de texto a uno de los Jonas, para avisarles que iríamos y que podríamos vernos de nuevo. No sé cómo llegaron al tema de conversación caminado hacia el auto, pero así fue y ya no había vuelta atrás, pero si un cansancio fuerte por lo que lo haría al llegar a casa.

 

El camino a Pasadena estuvo muy callado para mi gusto, pero muy intenso para mi cerebro el cual comenzó a recopilar los recuerdos de Ryan de nuevo, torturándome. Respiré profundo al ver su sonrisa de nuevo en mi cabeza y me deje llevar, si recordar era lo que mi cerebro quería, entonces era lo que le daría. Recosté mi cabeza contra la silla del copiloto, acomodándome, y comenzó...

 

.

 

Sonreí ante su alago. No tenía nada más que hacer, es más, no sabía qué hacer. Entonces entrelazo su mano con la mía y comenzamos a caminar. Todos nos miraban, era extraño, pero interesante, algo nuevo para mí. Llegamos antes de poder parpadear a mi siguiente clase. ¿Cómo se sabía todas mis clases? Era tiempo de algunas preguntas. Me recosté contra la pared de la entrada del salón y el puso su brazo sobre mi cabeza inclinándose sobre mí.

- ¿Qué te pasa? -preguntó.

- ¿Cómo te sabes mis clases?

- Las chicas de la papelería no son tan... no sé, difíciles de convencer. Una me debía una, entonces me la pagó dándome tu horario -sacó de su bolsillo trasero un papel y lo desdobló ¡Era mi horario! Lo volvió a doblar y lo introdujo en el mismo bolsillo- ¿Eso responde a tus inquietudes, cariño?

¿Cariño? ¿Me estaba hablando a mí? Sacudí mi cabeza evadiendo mis pensamientos y tragué saliva. Entonces le miré a los ojos. Seguía en la misma posición, con su brazo sobre mi cabeza, inclinado sobre mí, tal vez, muy cerca.

- Supongo, Ryan.

- ¿Te digo cariño y me llamas Ryan? -reclamó con son de enojo falso porque reía.

- ¿Cómo quieres que te llame si es tu nombre? -protesté. Entonces su risa se esfumó y se acercó más a mí, tanto que su nariz rosaba la mía y sentía su respiración lenta y normal en mi cara, mientras que yo no podía respirar. Traté de hacerlo, pero cuando lo intentaba entonces respiraba como loca, por lo que la aguante. No quería parecer nerviosa, aunque definitivamente lo estaba logrando.

- Seré sincero contigo -comenzó- tu me gustas y mucho. No sé, me traes de cabeza. Me tienes loco. Me gustas y no puedo evitarlo, _______ -me quedé sin palabras en ese momento, según mis amigas después de eso venía LA Pregunta y sinceramente no sabía qué responder, no sabía nada y antes de poder respirar de nuevo lo hizo- ¿Quieres ser mi novia? -sus ojos se iluminaron como diamantes bajo el sol, contuve mi respiración de nuevo, sonrió, acerco su boca a la mía dejándola a tan solo un centímetro y entonces habló de nuevo-: Lo tomaré como un sí -y entonces sus suaves labios rosas chocaron contra los míos que cedieron como si fuesen expertos aunque sólo yo sabía que era mi primer beso. Nuestras respiraciones se unieron como el sonido de una guitarra con el de un piano, en una y para cuando habíamos terminado de besarnos era oficialmente la novia de Ryan MacArthur.

 

v

Chicas, este capítulo fue dividido en dos partes por la demanda de caracteres que metroBlog le da a sus clientes. Me sobrepasé y para publicar el capítulo tuve que ponerlo en dos partes. Pueden comentar en la que quieran ¿si? 

 

 

Capítulo 4: Inicio de algo nuevo

 

 Capítulo 4:

Inicio de algo nuevo

 

 

- Claro hermano, que gracioso ¿no? -respondió sarcástico el accidentado.

- Si, ya lo creo -continúo riéndose su acompañante- ¡Vamos Joe ni que fuera lo peor!

- Si, hermano -continúo el pequeño apaciguando a su hermano mayor- Le pusiste por lo menos algo de picante a nuestra aventura -bromeó- No lo agarres a pecho.

- Ustedes lo dicen porque no están repletos de Starbucks.

- A ti te gustan los Starbucks -sonrió el enrulado.

- Discúlpame ¿sí? -comencé-. No era mi intención derramar nada sobre ti ni sobre nadie, sólo que, bueno, a veces soy tonta y me choqué contigo. De veras lo siento.

- Tranquila -se dirigió hacia mí el de su izquierda, el ángel- el también ha hecho cosas así, no creo que sea la maravilla del mundo que está vez le tocase a él -rió.

Sentí la mirada directa y penetrante de su acompañante, de Joe. Inspeccionaba algo en mí y entonces lo entendí, me había reconocido, o mejor dicho, le parecía familiar.

- ¿Te he visto antes? -preguntó dubitativo- ¿No fuiste quién estaba con mi hermano en el aeropuerto hace una semana cuando tuvo su baja?

 

- ¡Yo sabía que los había visto! -exclamó Josh- Son los tipos del aeropuerto y el del cabello rizado es el moribundo -todos le miraron desconcertados, incluso yo aunque sabía que no lo decía por nada más que por molestar y lo logró. Incluso se sintió una especie de aire ofensivo cuando el pequeño se dirigió a la taquilla para comprar los boletos indiferente o quizás hasta aguantándose algo. Los había ofendido con ese comentario, tanto como me ofendió a mí, la primera vez que lo dijo.

 

- Uhm -interrumpí el silencio incómodo que se propagaba entre todos por culpa de Josh-, sí, creo que soy yo. Si mal no recuerdo, tú eras quién le ayudaba a entrar en el auto y lo cargaste en tus piernas. ¿Su hermano, no?

- Si -respondió luego de inspeccionar con la mirada a Josh- Joe.

- Mucho gusto Joe, soy _____ -le estreché la mano.

- Igualmente -dijo sonriendo- Creo que debería quitarme esta cosa antes de que se ponga pegajosa -rió- Dame el embase -se lo di y entonces caminó hacia la basura, entonces dirigí mi mirada nuevamente hacia el ángel quién me observaba de una manera extraña, más que nada, estaba sorprendido. Le sonreí tratando de inspirarle confianza y entonces reaccionó. Pasó su mano por la cabeza quitándose la gorra, espeluco su cabello rizado y luego dejó caer su mano hasta que esta chocó contra su muslo. Bajó la mirada, estaba pensando en lo que me diría. Digo, tenía que decir algo, no podía solo quedarse allí con su rostro apagado haciendo gestos, tenía que hablar ¿no? Respiró profundo y me miró. Imaginé que no podía saber quién era porque en su estado, como lo vi, era imposible reconocer a alguien y mucho menos con la temperatura que su cuerpo presentaba en esos momentos, pero tendría si hacia contacto porque yo le había tocado, tal vez recordaría el tacto ¿no?

Caminó un paso hacia mí y me sonrió caballerosamente. Hizo un gesto con la cabeza en forma de saludo y yo entre risitas le correspondí.

 

- Me llamo Nick, _____, es un gusto conocerte -sonrió y estrechó mi mano.

 

» ¡Vaya! -exclamó mi subconsciencia imitando asombro con su jugo de sarcasmo- Tu "ángel" si que sabe cómo presentarse. Estoy asombrada.

Ya quisiera que de verdad estuviese asombrada, pero no era más que pura charlatanería y burla, una burla que saldría a relucir muy poco después, no era de esas que se guardaban las cosas por mucho tiempo, para nada. Le sonreí al chico y el volvió a suspirar. Estaba dispuesto a continuar hablando y yo dispuesta a continuar escuchándole hasta que terminará.

 

- Uhm, tu confiaste en mi -comenzó nervioso, yo le asentí- aún con el estado en el que estaba y te abstuviste a gritar por ayuda aunque de verdad la necesitará y te quiero agradecer por eso desde el fondo de mi corazón. Sé que confiar en alguien en el estado en el que estaba no era una cosa con la que alguien juega, pero tú, tu creíste en mi y de veras te lo agradezco. No sabes de la que me salvaste.

- ¡Y tú no sabes el susto que me diste! ¡Por Dios! Primero me caíste encima y luego, te quedaste allí tirado inmóvil con repentinos retorcijos. Te juro que te tome por loco ¿cómo que tuviese silencio? ¡Vaya que me diste el susto de mi vida! Fue horrible.

- ¿Lo siento? -preguntó ingenuo. Justo cómo yo hacía cuando algo me causaba risa o cuando quería agregar un poco de risa a una charla.

- Disculpa aceptada y la verdad, he confiado en personas en un peor estado -sonreí.

- Igual, muchas gracias.

- Está bien.

 

- ¿Entramos _____? -preguntó Josh. Le miré extrañada. ¿Seguía allí? Por un momento sentí que Nick y yo estábamos solos en aquel lugar por lo que no sentí la presencia de Josh hasta que habló. Reí ante mi estupidez y le asentí. Hice un movimiento de despedida con mi cabeza para Nick, quién me correspondió con eso y una cálida sonrisa en la que dejaba ver sus dientes. Mientras caminaba con Josh vi con el rabillo del ojo como Joe regresaba y el pequeño a reunirse con su hermano, luego los tres juntos con los boletos del museo comenzaron a caminar a tan solo un metro de distancia entre Josh y yo.

 

- Hay una exhibición especial de la Herencia de Michael Jackson (Legacy of Michael Jackson) que incluye sus guantes. ¡Esta de lujo! -exclamó Josh.

- ¿De veras? ¡Súper! Hay que ver eso y lo de Elvis Presley, luego podemos subir al segundo piso o lo que sea, hay que verlo ¡Todo! -dije entusiasmada.

- Claro que sí.

 

Subimos las escaleras hasta entrar por la gran puerta del museo justo detrás de ella dejaba ver el luminoso piso del mismo, parecía un espejo de lo brillante que estaba. Caminamos y no muy detrás entraron Nick y sus hermanos, quiénes tomaron un camino diferente al nuestro, lo que me bajo un poco el ánimo. Lo primero que vimos fueron las fotografías de Elvis Presley a los 21 tomadas por Alfred Wertheimer. Se veía guapo Elvis. Pasamos por varias exhibiciones en el primer piso y nos detuvimos completamente a ver la herencia de Michael Jackson. Más que nada a ver los guantes de diamantes que tenían en exhibición.

- ¿Por qué los metieron en esa caja de cristal? -protestó Josh- ¡Yo quiero tocarlos!

- ¿Quién no querría? -preguntó una voz masculina. Justo del otro lado de Josh pudimos ver la cara de Joe inclinándose hasta quedar a un ángulo perfecto para ver los guantes y aparecieron después Nick y el pequeño.

- ¡Esas cosas están de lujo! -exclamó el pequeño.

- Ya lo creo Frankie -dijo Joe con un tono de niño entusiasmado, justo igual que el pequeño... Frankie. Qué lindo nombre.

 

- ¿Ustedes tienen apellidos no? -preguntó Josh. Justamente la pregunta que alguien debía preguntar, justamente la pregunta que esperaba- Lo digo porque dicen Nick, Joe, Frankie, pero ¿y los apellidos?

- Nosotros no sabemos tu nombre y no sabemos el apellido de _____, por lo que no veo problema -replicó Joe.

- Josh Richardson -respondió Josh sonriendo- Ella es ______ Denver. ¿Ustedes?

- Jonas -se apresuró el pequeño- Nick, Joe, Frankie Jonas.

 

  Los hermanos del pequeño se miraron fijamente, sus miradas estaban cargadas de preocupación y se notaban tensos y muy nerviosos, en cambio Frankie estaba muy tranquilo, sin notar la tensión de sus hermanos continúo su recorrido dando pequeños saltos, pero sin alejarse mucho.

 

- Lo sabía -sonrió Josh complacido de cierta forma- Los Jonas Brothers en persona.

- ¿Jonas Brothers? -pregunté anonadada- ¿Los de Disney? -ellos nos miraron nerviosos, o eso era lo que se podía ver tras esos lentes negros. Me acerqué a ellos y ellos dieron un paso atrás. Estiré mi mano y retiré los lentes de la cara de Joe, cafés, sí, era aquel chico de la banda de rock y luego me dirigí hacia Nick, marrones, sus ojos eran marrones, por fin lo había descubierto, mi intriga había llegado a su conclusión y también la de Josh quién estaba tan complacido y fresco como Frankie lo estaba. Reí ante mi descubrimiento mientras sostenía los lentes de ambos- Eso explica lo de los autos negros, los guardaespaldas y la actitud de los fotógrafos aquel día. ¿Por qué se esconden?

- Obviamente de los fotógrafos y de los posibles ataques de las fanáticas. Devuélveles sus lentes antes de que te atropellen -bufó Josh. Yo les devolví los lentes, fruncí mi frente esperando una respuesta y entonces Joe suspiró dispuesta a contestar a mi pregunta.

- Tu amigo tiene razón. Esa es la mayor razón por la cual Nick no permitió que buscaras ayuda en el aeropuerto...

- Para no ser descubierto -terminé su frase- ¡Vaya estoy cerca de unas celebrities! -bromeé- Es muy lindo de su parte que traten de ser normales, pero ¿saben que no pueden lograrlo, no es así, digo tarde o temprano sabrán quienes son y sin sus guardaespaldas como piensan salir vivos?

- Es una posibilidad que tachamos de nuestras listas -respondió Nick- porque no nos acercamos mucho a las personas para lograr un bajo perfil.

- Me parece tonto igual -bramó Josh quien luego continúo caminando.

- Yo pienso que es lindo -sonreí y seguí a Josh.

 

Recorrimos todo el museo, sus cuatro pisos en una hora exactamente. Era todo muy entretenido e interesante. La música en sí. Me hubiese encantando tomar fotos con mi cámara, lo que nuevamente me recordó que Josh ni siquiera me había dejado cambiarme de ropa y con todo y el regalo del abrigo seguía sin ser algo que me agradará.

- Necesitaba mi cámara en este lugar -dije cuando pisamos el último escalón de las escaleras frontales del museo, las que dan a la salida- pero como cierta persona no me dejo ni siquiera cambiarme no pude traerla.

- ¿Ya vas con lo mismo? -preguntó con un tono de aburrimiento.

- Si -sonreí.

- No te hubiesen dejado entrar con ella, _____.

- Lo sé, sólo quería reprochártelo.

- Odiosa.

- ¿Gracias?

- De nada -sonrió.

 

Estuvimos riéndonos como locos hasta llegar justo al punto en el que cruzaríamos la calle para volver al auto y a nuestro pequeño viaje. Luego cuando nos proponíamos a cruzar alguien tocó nuestros hombros, nos volteamos y nos encontramos con la cara de Joe sonriendo satisfactoriamente. Cómo si hubiese logrado algo y definitivamente estaba cansado.

 

- Ya son las 2 de la tarde -comenzó- y queríamos saber si querían comer con nosotros, todo pago, prometido -levanto su mano derecha en forma de promesa y Josh y yo reímos cuando sonrió de oreja a oreja. Parecía bebé, ¿quién se podría resistir?

- ¿Y bien, se unen? -preguntó Nick al llegar a nosotros.

- Sería súper tener a otros acompañantes, especialmente a una chica tan linda -agregó Frankie guiñándome el ojo. Reí.

- Creo que tenemos a una -Joe chocó las cinco con su hermano.

- Claro, me uno -concluí entusiasmada. Todos miramos a Josh en busca de su respuesta. Se encogió de hombros y asintió. Todos nos entusiasmamos y caminamos hasta llegar a Rock N' Fish, un restaurante espectacular. Nos sentamos adentro y comenzamos a ver el menú. Un muy bueno, tenía desde salsas únicas del restaurante hasta tradicionales. Me decidí por el emparedado Santa Maria Tri Tip. Nick por un filete mignon. Josh por las Costillas de Puerco a la barbacoa. Joe por un Emparedado de Pollo al igual que Frankie. Todos esperábamos la comida entre risas, pero Josh estaba algo incómodo.

 

- ¿Qué te pasa Josh? -pregunté en un susurro cuando hubo un poco de silencio.

- No me gusta comer con gente que usa lentes en la mesa, es algo frustrante e incómodo -respondió.

- Si, tienes razón. Chicos -alcé la voz- ¿No creen que ya pueden quitarse las gafas? Es incómodo comer con eso, ya saben.

- Esta bien -respondió Joe quitándoselas, igual que Nick y Frankie- ¿Mejor?

- Ya lo creo -sonreí.

- ¿Y desde cuándo llevan saliendo encubiertos? -preguntó Josh.

 - Unas semanas, es mucho más sencillo cuando salimos juntos que cuando lo tratamos por separado ya que nos encuentran con facilidad -respondió Nick.

- ¿Salen en auto?

- ¿Te interesan las marcas?

- Mucho.

- Joe tiene una camioneta cuya marca no recuerdo y me imagino que él tampoco. Yo tengo un Mustang de 1967.

- ¿Bromeas?

- ¿Para qué?

- Tengo uno. Un clásico, una chatarra muy buena.

- Ya lo creo.

- ¿Vamos a hablar sobre autos? -interrumpió Frankie- Si es así, ¿por qué no aguantan la charla hasta que tenga dieciséis, una licencia de conducir y un auto del que hablar? Sería muy reconfortante y placentero, se los aseguro.

- ¿Y si nos hacemos viejos en el proceso? -preguntó burlón Nick.

- ¿Eso qué tiene? Yo siempre seré más pequeño y buen mozo.

- Ha-ha-ha -rió cortante Joe- Todos aquí sabemos que yo soy el más guapo ¿no es así?

- ¡Por favor! -resopló Josh- ustedes no son nada comparado conmigo.

- Hay una chica aquí, dejémoslo a su merced -sugirió Nick.

- Esa es una buena idea -concordó Frankie y los demás asintieron- ______ ¿quién es el más guapo de nosotros?

 

¡Diablos! ¿Por qué esa clase de pregunta? Podía ser algo así como... ¿qué te gusta hacer? ¡Esa sería una pregunta fácil y muy tranquilizante. Sería perfecta. Para ella había una respuesta fácil y concreta, pero para la que me hacían no tenía una respuesta fácil y concreta sino que muchas dudas extremadamente grandes. No podía decir uno en específico porque definitivamente después iban a sospechar que estaba enamorada de alguno de ellos o iban a pensarlo. Conozco a los chicos, sé que son así de babosos y de inventores. No me iba a arriesgar diciendo algo, ni siquiera con Frankie, ya que si lo decía de inmediato sus hermanos pensarían que gustaba de alguno de ellos y ese no era el caso.

 

Suspiré agitada dándome cuenta que respiraba entrecortado. Ya me habían puesto nerviosa. Esperaban una respuesta. Tenía clavada cuatro pares de ojos gigantes en mí llenos de intriga. Tragué saliva dispuesta a pronunciar un nombre o decir algo para disimular mi respuesta, pero me salvé porque justo llego la comida. Sirvieron los platos, todo se veía muy delicioso así cómo olía. Era un gran alivio el no tener que responder, aunque sabía que no se les olvidaría. Eso no era como cuando se les pierde una media, era cómo el juego de su equipo de fútbol favorito o la canción que le dedicaron a su primera novia o el día en que se escaparon por primera vez, era memorable, inolvidable, perturbante.

 

Comencé a comer llenando mi boca de grandes bocados sin mirar hacia arriba pues estaba consciente de que me encontraría con aquellos ojos en mí de nuevo.

» Sabes que no te salvarás de esta -comenzó mi subconsciencia- Creo que deberías decir la verdad. Ya sabes, que te atrae Nick. Tal vez el piense que eres linda y te pida el teléfono. Aunque... -imaginé su sonrisa en mi cabeza- podrías decir que ninguno de ellos es más lindo que el otro, que todos son guapos y únicos y que quién les gana es Cam Gigabet, los vampiros malos son muy sexies aunque la serie en la que actúa pierda su magia después del segundo libro y el no aparezca más. Los chicos malos son más sexies que los buenos y no lo puedes negar.

Si ella estuviese enfrente de mí en vez de los chicos definitivamente me hubiese echado una carcajada en toda su cara. No porque no diera una buena respuesta sino porque su respuesta era boba e incomprensible. ¿Por qué les diría a ellos que todos eran igual de guapos? O ¿Por qué pensaría que Nick era el más guapo? La respuesta era definitiva.

 

- ¿Y bien, -comenzó Joe dejando a un lado su sándwich y tragando el poco que tenía en la garganta- quién es el más guapo? -le miré desconcertada. Me había perdido tanto en mis pensamientos y en masticar que pensaba que no estaban allí ya.

- Si, queremos saber -agregó Josh. Yo tragué lo que tenía en la boca y dejé mi sándwich en el plato, luego pase mi mirada sobre cada uno de ellos.

- Simple -comencé- ninguno.

- ¿¡Qué!? -criticó Frankie.

- Si, ninguno. Miren, los cuatro son mis amigos... ¿por qué les vería la belleza o el físico, si sólo me interesa su amistad?

- Bueno, si fuésemos más que amigos... -insinúo Joe.

- ¿Hermanos? ¡Pues peor!

- ¡Vamos _____ alguien tiene que ser el más guapo! -protestó Josh.

- Bueno, me parece que... Daren Kagasoff es el perfecto paraser coronado el más guapo -sonreí.

- ¿Un chico malo? -preguntó indignado Joe- ¿Dices que yo no te parezco guapo porque no soy un chico... malo?

- ¡No! Si eres guapo, pero...

- ¡Aja! Lo sabía, si soy guapo -sonrió.

- ¡Oye! No... ¡Ah! -me crucé de brazos. Me había engañado para decir que era guapo. Tenía el control de la situación y por su culpa lo perdí. Me enojé. Me recosté sobre la silla con los brazos cruzados y la mirada hacia abajo, justo como una niña hace cuando se siente malcriada y no consigue lo que quiere. Me causo risa, pero la contuve tratando de mantener mi cara dura y con apariencia a enojada cuando no lo estaba. Lo estaba logrando, o eso esperaba.

 

- ¿Estás enojada _____? -preguntó Josh preocupado- Fue solo por curiosidad. La verdad no era nuestra intención presionarte.

- ¿Disculpa, si? -preguntó Joe apenado. En mi interior sonreía pícara. Habían caído y yo lo había hecho muy bien aunque no estuviese planeado.

- Pero es que me hicieron hacer eso... y tú me engañaste y entonces ¿ves? -comencé a protestar.

- Lo siento.

- Bueno... pero entonces discúlpenme también ¿sí?

- ¿Por qué si no has hecho nada? -preguntó Nick.

- ¡Porque los engañe! -me comencé a reír de ellos.

- ¡Oh bruja! -exclamó Josh después de unos segundos.

 

El resto el almuerzo estuvo súper divertido. Nos reímos bastante y nos conocimos lo necesario. Hablamos sobre películas, deportes, canciones, infancia, locuras y en fin, de todo un poco, fueron tantos los temas de nuestra platica que perdimos la noción del tiempo, tanta que cuando llegamos al comernos el último bocado, pagó Nick y estábamos dispuestos todos a irnos, pero nos quedamos charlando allí unos minutos más, que llegaron a ser otra hora supuestamente despidiéndonos. En total, estuvimos allí como tres horas lo que hizo que el reloj llegará a las cinco de la tarde antes de que nos diéramos cuenta.

 

Nick, Joe y Frankie nos acompañaron a Josh y a mí al auto. Allí Nick estuvo charlando con Josh acerca del auto y sus problemas y yo estuve charlando con Joe sobre fotografía e incluso hablamos sobre ropa interior de abuelas gorditas, más bien, estuvimos riéndonos todos allí y Frankie de vez en cuando se metía en cada conversación a hacer comentarios tontos o burlas.

 

- Estuvimos aquí desde las doce, ya son las cinco treinta y al único lugar que le pude mostrar a _____ de L.A Live fue el museo, ahora tendremos que gastar más gasolina para otro día -comentó Josh desde el asiento del conductor mientras se abrochaba el cinturón. Los chicos estaban fuera escuchando.

- Cuando decidan volver nos llaman -aliento Joe a Josh- tal vez podamos encontrarnos de nuevo. Nos quedaron temas sobre qué hablar.

- Ya lo creo, pero ¿a dónde les llamamos?

- A Say Now! -bromeó Nick.

- Muy gracioso -dije sarcástica- ¿qué no se supone que Joe es el gracioso?

- Hay veces que cambiamos los papeles -contestó guiñándome el ojo, yo sonreí nerviosa. Le dieron sus celulares a Josh quién los anotó en el suyo y los guardó.

 

Nos despedimos y partimos hacia 717 Olympic en busca de poder encontrar a mamá. Comencé a ponerme nerviosa. Ya eran las cinco cuarenta y cinco, quizás ya no estaba, quizás se había ido a alguna cita o a pasear con sus amigas o quizás estaba en el trabajo, quizás no querría contestar, eran muchas mis preguntas y entre más me hacía más nervios tenía. Llegamos a los estacionamientos de 717 Olympic en pocos minutos. Me desabroché el cinturón de seguridad al igual que Josh quién salió del auto, pero yo me quedé dentro como un roble que no se mueve.

¿Qué pasaba si mamá no me quería ver? No podría soportar eso, ni siquiera recordar la tarde de risas que había pasado ese mismo día haría que me sintiese bien o que olvidara por un rato el sufrimiento que eso provocaría en mí. Nada lo haría. Nada cambiaría la causa ni el efecto que eso tendría en mí. Respiré hondo y agarré el cerrojo de la puerta, dispuesta a abrir la puerta. Dispuesta a enfrentar lo que el futuro me deparaba porque no iba a saber qué haría mi mamá si no lo intentaba.

"Nunca sabrás lo que sucederá si no lo intentas" -me repetí una y otra vez mientras caminamos hasta llegar a los timbres. Justo en la posición número treinta y cuatro (34) allí estaba, el botón que me daría la respuesta a mis preguntas. Alcé mi mano dispuesta a tocar y entonces toqué dos veces y...

- ¿Quién es? -preguntaron del otro lado. Su voz. Su voz mágica e inigualable. La voz de Clarissa Denver era única, era dulce y ronca, pero dulce más que todo- Si es una especie de broma, por favor, aléjese.

- Ma-ma-Ma-má -dije llorando. Tartamudeaba... ya había dejado de hacer eso desde los doce. En ese entonces lo hacía cuando estaba nerviosa o cuando estaba más que feliz, ahorita mismo, debía ser por ambos. Era maravilloso.

- ¿______? -preguntó con un hilo de voz.

- ¡Mamá! -exclamé feliz ya entre lágrimas gigantes- Mamá te quiero.

- ¿______, qué haces aquí?

- ¿Qué crees? Visitándote y viniendo a hablar contigo de muchas cosas. Te extrañaba mucho, más a tu voz que a cualquier cosa... ¿por qué no me contestabas las llamadas ni los correos, por qué te descomunicaste de mi?

- Hablemos arriba, ¡Sube!

 

La puerta de cristal hizo un ruido para abrirse, la halamos y entramos. Cogimos el elevador hasta el piso dónde estaba el apartamento de mi mamá y nos paramos justo frente a la puerta 34 cuando llegamos, pero antes de poder tocar nos abrieron la puerta. Quedé entre los brazos de mi mamá en el tiempo menos imaginado. Sus cálidos y huesudos brazos me rondaron perfectamente y yo la abracé igualmente.  Allí estaba mamá, definitivamente allí estaba. Cuando nuestro abrazo súper largo terminó nos agarramos de ambas manos y mientras las balanceábamos nos reímos como locas, entonces se topó con la mirada de Josh, quién seguía como estatua mirándonos embobado en una sonrisa de satisfacción. Había logrado verme feliz todo un día y el ha había pasado súper bien por lo que estaba satisfecho de ambos lados.

 

- ¿Quién es tu amigo? -preguntó mamá curiosa después de inspeccionarlo de pies a cabeza.

- ¡Oh! El es Josh Richardson, hijo de Simon Richardson, un amigo de papá que vive en Pasadena. Me estoy quedando en uno de los apartamentos que tienen allá, justo al lado y son como mi familia aquí en el condado de Los Ángeles, son ¡súper geniales ambos!

- ¡Vaya, parece que me he perdido de mucho! -rió mamá- vamos adentro, los tres y hablemos de esto y de todo lo demás ¿sí?

 

Entramos al apartamento. La puerta se cerró y nos sentamos. Era tiempo de hablar. De hablar de todo, de todo. De aclarar las dudas y de sonreír. Era el tiempo de respirar hondo y de dejarse llevar por la charla, de olvidar el pasado y trazar un futuro nuevo y mucho mejor. Era el inicio del algo nuevo.

 

rrrrrrrrrrrrrrr

Hola a todos! =)

¿Cómo estan?

Bueno primero que todo espero que hayan pasado la mejor Noche Buena y este día de Navidad hayan gozado mucho, mucho. Les traigo este capítulo como regalo para mañana cuando despierten porque ahorita mismo sé que no estan todos despiertos. Es de madrugada.

Hace frío aquí en mi país y el abanico del cuarto de mi hermano sigue ayudando bastante en ese sentido ;)

Espero les guste el capítulo y que dejen sus huellitas y/o voten en la entrada.

Este capítulo va dedicado a Guady, de quién es inspirada el personaje de Guadalupe, su mejor amiga, porque le prometí que la pondría en la novela y esa me parecio una muy buena forma de incluirla.

Les recomiendo que se lean la Saga de Darren Shan. Esta muy, pero muy buena y les pido de todo corazón que traten de darle un poco de publicidad a la novela entre sus amigos(as) y en diferentes blogs. Sería de mucha ayuda ;)

Hasta pronto.

- ValS!Todo bien

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Lo que me enoja:

Si alguien me pregunta qué es lo que más me enoja, diría que llorar. ¿Por qué? Porque lloró cuando estoy enojada.

¿Saben qué acaba de pasar?

Mi madrastra me dijo que no tenía valores ¿Por qué? Porque dije que no quería ir a la casa de mi abuela porque mi prima no estaría allí y no tendría nada que hacer. Dijo que diciendo eso no quería a mi abuela y que eso decía que no tenía valores.

¡Vaya bruja!

Siempre busca una forma de desquiciarse conmigo y ¿saben por qué? Porque ella no conoce ningún otro tipo de amor que no sea el amor que propicia una mamá a un hijo porque le aconseja, o regaña para que tenga un futuro mejor. No conoce el amor que uno siente por alguien con quién se crió y con quién comparte tantas cosas, no conoce el amor que alguien especial te puede proporcionar, parece que no entiende del amor y me viene a hablar a mí sobre eso.

Dice que mi abuela me crió y porque ella siempre ha estado para mi cuando nadie más ha estado -cosa que es muy cierta- pero dice que no lo aprecio. ¿No lo aprecio porque no quiero ir a su casa porque mi prima no esta allí?

Supongo que ella nunca ha tenido una amiga por la que mataría y un familiar al que consideraría más que eso, algo cómo parte de tu vida. Nazareth -mi prima- lo es para mi y ¿qué tiene eso? ¡¿Qué tiene de malo?! Eso es lo que quiero saber. Porque parece que querer a una prima y no querer ir a la casa de tu abuela porque no está allí es malo. ¿Qué ella no entiende que yo no veo a mi prima? ¿Qué no entiende que mi abuela siempre está allí y que a veces me aburro tanto de ella que la amo por eso? ¿Ella trata de entenderme? ¡Por favor!

Definitivamente NADIE me entiende más que Dios.

Más que las personas que me rodean.

Y ella mucho menos.

Esto es simple: sólo tengo dos mamás; mi abuela y la Virgen María. Porque ni la real me entiende y mucho menos me entiende mi madrastra, ellas me jusgan porque nunca hablo con gente nueva, porque no me comunico con ella, porque no hablo con muchas personas en las familias, porque no interactuo, porque saco una mala nota, por esto, por aquello ¿Por qué simplemente no me juzgan por no haber nacido y ya?

A veces simplemente quiero ser pequeña otra vez y que lo que deseaba se hiciese realidad. Aquello de que Dios me llevará junto a el para conocerlo, que entonces no entendía, pero ahora si y no es que no aprecie la vida porque es lo mejor que tengo en este mundo porque he llegado a conocer al Mejor Papá del Mundo, La Mejor Abuelita y Abuelito, a los mejores hermanitos y hermanotes, La Mejor Prima, los mejores tíos y las mejores tías, A TODA UNA COLECCIÓN DE PERSONAS SÚPER EXTRA MEGA GIGANTESCAMENTE GENIALES, pero ¿qué hay con la mamá que comprende y siempre está allí -que a veces está, pero como casi nunca ha estado llege a no ser capaz de hablar con ella y me he ganado su olvido por olvidarla a ella y me culpo porque es la persona más linda del mundo aunque a veces no se lo diga tan seguido la quiero con todo mi corazón- y qué hay con la madrastra más especial del mundo -que a veces lo es y me entiende, pero muchas veces es tan directa que hiere a las personas y otras veces hiere más porque no es capaz de decirtelo en la cara sino que se pelea con tu papá para obligarlo a que el te hable como ella a ti-? ¿Por qué no pueden ser tan buenas como los demás y mantener lo que me gusta de ellas por siempre?

Acepto críticas y las construyo, pero las críticas con insultos y que hieren no son lo mejor del mundo.

Comuniquemonos

Hola a todos! ;)

Como habran notado muchos de ustedes -los que tienen mi correo- últimamente no me estoy conectando. Esto tiene sus razones, pues tengo dos Discos Duros y en uno hay Messenger, mientras que en el otro -este que estoy usando ahora- no lo hay y tampoco se puede instalar, por lo que no puedo hablar con nadie.

Estoy completamente desconectada.

 

He encontrado varios sitios en los que puedo establecer contacto con los que quieran contactarme, claro. Uno de ellos es el Cbox: http://valj.cbox.ws/ <--- Un chat en el que uno puede chatear con quién sea y cuando sea. En la barra lateral muestro por qué no esta en el blog, pero igualmente pueden hablarme. Estaría conectada allí todo el tiempo que pueda hablando con ustedes. Sería gratificante saber de ustedes más que por comentarios ;)

Y la otra página es Forspring en dónde pueden preguntarme LO QUE SEA y se los responderé: http://www.formspring.me/valj <--- Esta es más práctica pues estaría aquí todos los días, no el tiempo que pueda. Entonces podrían preguntar lo que sea. Desde qué comí hasta qué es lo que más me gusta. Idiomas: Inglés y Español xD Tiempo: Cualquiera! :)

 

Y Finalmente: el de siempre. Pueden hablarme por comentarios, les reponderé ;) y por Twitter (http://twitter.com/heyitsvalj), pueden ponerme 'reply' y hablar de lo que sea, siempre estoy allí dispuesta a comunicarme con ustedes ;)

C O M U N I Q U E M O N O S ! 

 

___

 

 

A b a j o:

C a p í t u l o 3

 D e j e n s u h u e l l i t a ¿ s i ?

 

Page: 12 3

Chat! ;D

Hola a todos.

Este es un cbox pero como no se puede instalar en MetroBlog.. les invito a que se pasen al cbox y chateen conmigo.

Prometo contestar lo más antes posible ;)

¿El Link?

 

http://valj.cbox.ws

¿Preguntas?

Si tienen alguna duda, sobre cualquier cosa en especial que tenga que ver conmigo, la novela o cualquier cosa, pueden hacerla sin miedo en esta página:

http://formspring.me/valj

Estare atendiendo sus dudas los más rápido posible ;)

Pregunten lo que sea, sin miedo.

 

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